Cuidado del alma para personas abusadas sexualmente – Parte II

El artículo anterior nos introdujo a una serie de consideraciones orientadas a consejeros de víctimas de violación y abuso sexual.  Primero, la persona probablemente se encuentre traumatizada.  Una violación sexual casi siempre es considerada un evento traumático, normalmente desencadenando temores emocionales y físicos en la víctima. Posteriormente, ella es tentada a menospreciar su cuerpo. En consejería, debemos valorarla como un alma encarnada –una persona con necesidades espirituales pero con un cuerpo corrompido.

En este artículo, nos moveremos desde la perspectiva del trauma y el cuerpo hacia una discusión de narración y cuenta cuentos.  ¿Vale la pena que la víctima vuelva a contar la historia de su abuso? ¿Cómo encaja esto en el mosaico completo?

Consideración 3: No te alejes de su historia

A la mayoría de las víctimas de abuso sexual les toma años el poder vocalizar su violación, si hablan del suceso por completo. A muchas se les abandona, se les toma por incrédulas o bien, se les invita a mantener los detalles en privado. Después de que Amnon violó a Tamar, David la ignoró y Absalón le dijo a Tamar que no hiciera nada (2 Samuel 13:19-21).

“Aquí una clásica lección de cómo no se está teniendo cuidado del alma… ‘No te tomes esto tan apecho’.  ¿Esto?  ¡No pueden siquiera llamarle por su nombre!”.

Los temas similares del eufemismo (“esto”) y el suavizarlo (“no te lo tomes a pecho”) son reacciones comunes de la palabra “violación”.  A lo mejor porque el tema nos incomoda, nuestras respuestas son vanas y de maltrato, como platicas de funeral.  Una violación sexual así como el asesinato son un duro recordatorio de lo corrompida que está la humanidad.  No es de extrañarse que los consejeros busquen alejarse de la narrativa del trauma prefiriendo indagar en las respuestas pecaminosas al abuso.  

“Yo pensaba que al permitir a mis aconsejados hablar únicamente de los aspectos clave del abuso, los estaba protegiendo. En retrospectiva, pienso que en realidad me estaba auto-protegiendo de tener que enfrentar el horror que ellos habían vivido”.

En Su tratamiento a los afligidos y avergonzados, Jesús nunca buscó protegerse del horror.  No fue llevado por esclavos a cuestas, sólo rozando por encima del quebrantamiento del mundo.  Él se detuvo y tocó la suciedad y deformidad y la enfermedad (Marcos 1:40-41; Lucas 13:12-13; Juan 9:6).  Él sufrió el trauma de la degradación (Gálatas 3:13; 1 Pedro 2:24).  Si nosotros como consejeros nos asustamos con la historia de abuso de una mujer, podríamos complicarles el alcanzar ver a Cristo.

Consideración 4: Cuéntale una mejor historia

La historia de tu aconsejada importa –porque ella le importa a Cristo y porque Dios redimirá cada falta cometida hacia ella (y todo pecado que haya cometido en respuesta).

Pero ayuda a tu aconsejada a expandir la narrativa; hazle saber que ella es sólo una pequeña pieza en un deslumbrante mosaico (Hebreos 2:9-18). Las Escrituras están relacionadas a víctimas de incesto, prostitución y opresión.  Dios deliberadamente eligió escribir sobre redención en Su historia a través de las mujeres más despreciadas, maltratadas, no queridas, excluidas y sexualmente complicadas de la historia.  “Poseer una historia sexual complicada pero redimida no te hace más peligrosa, sino que te pone en buena compañía.”

Piensa en Tamar, quien se hizo pasar por una prostituta para desgarrar la justicia prometida de su suegro (Génesis 38:26); o en Betsabé, indefensa en contra de la lujuria adúltera del rey (2 Samuel 11-12); o en Rahab, una prostituta (Josúe 2).  Aun así, estas mujeres hicieron una sorpresiva aparición en el Evangelio de Mateo como parte del linaje del Rey (Mateo 1:3-16).

“La nube sexual sobre las vidas de estas mujeres ayuda a Mateo a preparar el camino para María y la concepción de Jesús… Cada una [de estas mujeres] enfrentó enormes obstáculos en un mundo dominado por varones hasta lograr el éxito. Todas son luchadoras, mujeres con coraje, ayudándonos a redefinir lo que es ser femenina… Jesús es honrado de tener a estas mujeres en Su legado.”

La libertad viene no sólo de abrazar tu propia historia sino de ser parte de una mejor historia (Hebreos 2:9-18).

Recuerda el quebrantado Pan de vida

El trauma tiene memoria repetitiva.  Recuerdos del pasado atacan una y otra vez, repitiendo los mismos recuerdos continuamente. Pero la fe también tiene una memoria repetitiva. Ensayar las mismas promesas una y otra vez nos llama a recordar que nuevas son las misericordias de cada día (Lamentaciones 3:22-23; Efesios 5:18-21; Hebreos 3:13).  ¿Cómo puedes ayudar a tu aconsejada a tomarse constantemente de la vedad?

En medio de mi época más oscura, me sorprendió la celebración de la comunión –al recordar a Jesús.  Un cuerpo completo, en comunidad, el simbolismo recurrente removió mi mente de mi propio cuerpo quebrantado y de mi confianza destrozada.  Llevó mi atención al Mesías, con recuerdos repetidos de Su sufrimiento (Lucas 22:19-20; 1 Corintios 11:23-26).

Jesús se envolvió en carne corruptible y perecedera, y fue torturado hasta la muerte por amor.  Él es el Pan de Vida, quebrantado por nosotros (Juan 6:35-58).  Recordando a Jesús, no negamos nuestro dolor sino que lo abrazamos como una marca del Reino, una bienvenida al compañerismo de sufrimiento –esta es mi vida, dada por ustedes (Filipenses 3:8-10).

La violación es un acto abominable. Pero el dolor de ese momento no se compara con el peso de la gloria eterna a Su lado (2 Corintios 4:17-18).  Permítele llorar a tu aconsejada, incluso llora con ella.  Pero el lamento no es para siempre, y este no es el final de la historia porque el Rey de los nuevos cielo y tierra limpiará todas sus lágrimas.  Él hace todas las cosas nuevas (Romanos 12:15; Apocalipsis 21:4-5).

Preguntas de reflexión.

¿Cómo puedes ayudar a tu aconsejada a encontrar integridad en el Pan de Vida? ¿Cómo puedes alentarla a elegir la alegría –sabiendo que Dios la hace una nueva criatura?

Anna PooleAnna Poole tiene un MABC de la Master’s University y cuenta con la certificación ACBC. Trabaja en el Departamento de Doctorado de Investigación del Seminario Teológico Bautista del Sur y trabaja como consejera de One-Eighty Counseling and Scarlet Hope, una organización sin fines de lucro que ofrece atención, educación y trabajo a las mujeres que abandonan la industria del entretenimiento para adultos. 

Traducido por: Jorge De León y Marcela Albarrán

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