¿Cómo la “Atención Plena” se queda corta en la Consejería Bíblica?

¿Qué es “Atención Plena”?

Como concepto psicológico es la concentración de la atención y la conciencia, basado en el concepto de mindfulness o conciencia plena de la meditación budista.

En este artículo, vamos a examinar como la atención plena queda corta de la consejería bíblica. En una palabra, donde la atención plena ayuda a las personas a ser más intencionales en lo que hacen, la consejería bíblica aborda todo el corazón, buscando traerlo a conformarse a Cristo.

La Atención plena moderna

La atención plena es esencialmente una forma de “meditación” que envuelve el “entrenamiento mental que mejora nuestra habilidad para regular nuestra atención.” La atención plena tiene sus raíces en sistemas religiosos y filosóficos, en los que la meditación, para propósitos de una experiencia mística, han sido una práctica principal. Mientras que la conexión es más frecuente con las religiones del oriente (y específicamente al budismo), esta forma de meditación no está, de ninguna manera, limitada a las religiones del oriente, pero es muy diferente de la meditación bíblica, la cual, está enfocada en la Palabra de Dios.  (Josué. 1:8; Salmo. 1:2).

La atención plena moderna se ha distanciado así misma del trasfondo religioso y está ahora en la esfera de la psicología cognitiva. Mientras que la psicología cognitiva tradicional le enseña a las personas “a pensar de maneras más adaptativas”, la atención plena (o terapia basada en lo cognitivo-atención plena) “apunta a cambiar la relación de las personas con los pensamientos y emociones negativos.” En otras palabras, la psicología cognitiva está enfocada en lo que usted piensa, mientras que la atención plena está dirigida a la manera como usted se relaciona con sus procesos de pensamiento (negativo). La atención plena se enfoca en su estado actual, particularmente en dejar ir la tensión emocional y enfocar la mente para que usted pueda “desconectar patrones dañinos de pensamiento y conducta y conectar lo saludable.”

El golpe y la pérdida de la atención plena

La atención plena funciona porque identifica e intenta resolver un problema relacionado a la quebrantada condición humana. A saber, nosotros pasamos la mayor parte de nuestro tiempo acelerando a través de la vida simplemente reaccionando, y la mayoría de nuestras reacciones son inconscientes y emocionales. Porque la atención plena, como la consejería bíblica, reconoce que nuestras emociones también son cognitivas, nos llama a estar atentos de nuestros pensamientos y sentimientos y a tomar decisiones a conciencia acerca de si mantener esos pensamientos y sentimientos. La creencia es, que poniendo a un lado los pensamientos y emociones “dañinos”, vamos a estar mentalmente, emocionalmente y físicamente sanos.

La consejería bíblica y la atención plena están de acuerdo en que nuestro nivel de distracción y extravíos mentales, crean un problema. Los practicantes de la atención plena (y los científicos sociales) están notando y respondiendo a dos cosas. La primera es que tenemos la habilidad de reflexionar en lo que pensamos y sentimos, y que nosotros escogemos mantener esos pensamientos y sentimientos. La segunda es que no todo lo que pensamos o sentimos es “saludable.”

Ambos residentes, son consistentes con las Escrituras, que enseñan que porque somos creados a la imagen de Dios, tenemos la habilidad de reflexionar y responder a nuestros pensamientos y sentimientos y acciones. Sin embargo, mientras que estamos de acuerdo en que los pensamientos “negativos” son “dañinos” las Escrituras van más lejos. El problema no es solo que reaccionamos sin reflexionar, sino que ya que somos corruptos, nuestra carne influencia nuestras emociones, lo que a su vez dirige nuestras acciones y pensamientos. Las Escrituras enseñan que nuestros pensamientos y emociones no son meramente “dañinas” o “saludables”, sino que son pecaminosas o Justas. Como tal, nos solo pueden ser meramente puestas a un lado; en su lugar debemos responder bíblicamente, buscando el perdón por los pensamientos, emociones y acciones pecaminosas, lo cual es una ofensa a nuestro Santo Dios.

El ingrediente faltante en la atención plena

Porque la atención plena le falta cualquier cosa que sirva como ancla a la vida del practicante, no hay otros principios que seguir, solo el de enfocar la atención y escoger como pensar y sentirse. La efectividad de la atención plena no descansa en lo que el practicante haga, sino en que ellos están presentes en lo que hacen. Por lo tanto, un practicante de la atención plena puede continuar estando lleno de orgullo, engaño, lujuria, asesinato, etc., y vivir las consecuencias de un Corazón pecaminoso. 

Aun cuando la atención plena lleve a alguien a cambiar pensamientos o emociones “dañinos”. No es teocéntrico. No considera esos pensamientos y emociones ante un Dios santo, mucho menos intentar resolver la culpa si esos pensamientos, emociones y sus acciones resultantes son pecaminosas. La atención plena deja la relación entre el hombre y Dios sin abordar. Promete un grado de paz emocional, pero sin la necesidad de reconocer el pecado, Cristo, Dios o sus propósitos para nosotros (1 Tes. 4:3). Claro, la paz emocional no es igual a la paz bíblica, que viene como resultado de la reconciliación (Rom. 5:1).

¿Vale la pena la atención plena?

Ya que la atención plena se conecta bien con el sistema de valores externo, es adaptable a la espiritualidad oriental, secularismo y algunos dirán, al cristianismo. Sin embargo, hay varias buenas razones por las que los cristianos deben evitar la práctica de la atención plena. Primero, su fuente no es el cristianismo bíblico, sino un extraño entendimiento de la espiritualidad. Mientras que los practicantes seculares de la atención plena, a menudo aseguran que es una práctica neutral, es difícil aislar práctica y espiritualidad.  Finalmente, muchas de las prácticas de la atención plena, tienen suposiciones inherentes a la cosmovisión e implicaciones que son incompatibles con el cristianismo. Los escritos de la atención plena “neutral” encuentran difícil evitar estas implicaciones.

Segundo, su meta no es la reconciliación bíblica, tampoco complacer al Señor. La atención plena es pragmática – enfocada en lo que es de beneficio para mí. Esta no es la meta del que está unido a Cristo, que se ve a sí mismo como perteneciente a Cristo, incluso como Su esclavo. Nosotros no somos de los que siguen sus propios deseos (Judas 16,18), sino de los que agradan al Señor. (2 Cor. 5:9).

Algunas de las prácticas de la atención plena ya están inherentes en la consejería bíblica. Los consejeros a menudo alientan a las personas a reflexionar en lo que estaban pensando o como reaccionaron. Como cristianos, debemos examinar nuestros sentimientos y creencias, someterlos a la luz de las Escrituras, y responder de una manera apropiada al Señor.

Cómo es diferente la Consejería Bíblica

La Consejería Bíblica sobrepasa ricamente lo que la atención plena ofrece. El cristiano considera todos los caminos, no basado en si sus pensamientos y emociones son “saludables”, sino en si son bíblicos y agradan al Señor (Prov. 4:23; 2 Cor. 5:9). La respuesta bíblica a esta reflexión no es simplemente la decisión de quitar el pensamiento, emociones y acciones dañinas, sino quitar pensamientos, emociones y acciones impías, para ser transformados por la renovación de nuestro entendimiento, y vestirnos de piedad (Efesios. 4:20-24).

Como la atención plena, la consejería Bíblica busca cambiar la manera en la que el individuo procesa la vida, pero de una manera más completa, la consejería bíblica es distinta en que está enraizada en la Santidad de Dios, y por lo tanto llama a las personas a la santidad y la reconciliación con Dios y otros.

La atención plena no les ofrece nada nuevo a los nuevos creyentes. Sin embargo, muchos cristianos no toman tiempo regular para reflexionar acerca de sus pensamientos, deseos y emociones. Aquí es donde tradicionalmente la vida devocional del creyente tiene un papel. Si tomamos tiempo a diario para considerar si nuestros pensamientos, sentimientos y acciones están de acuerdo a Su voluntad como lo revela Su Palabra, respondemos a Dios en confesión, y trabajamos con el Espíritu que habita dentro de nosotros para cambiar (Filip. 2:12-13), los beneficios que experimentaremos van a sobrepasar los de la atención plena. Más importante, a medida que somos transformados, Dios va a ser glorificado.

Conclusión

La atención plena quizás le ayude al individuo a estar al tanto de sus emociones y a pensar más claramente, pero al final falla en cumplir los propósitos de Dios, que seamos conformados a la imagen de Cristo (Rom. 8:29). Por lo tanto, la atención plena es simplemente un medio para el fin del hombre. Es otra manera de obtener lo que queremos, mientras nos escondemos de Dios (Gen. 3:8) y evitamos el arrepentimiento. La Consejería Bíblica busca que crezcamos en nuestra relación con Cristo al someter nuestro pensamientos, procesos de pensamiento y sus consecuencias emocionales y volitivas a Cristo como Señor.

Darryl BurlingDarryl Burling es estudiante de doctorado en consejería bíblica en el Southern Baptist Theological Seminary y profesor adjunto de consejería bíblica en Boyce College. También enseña Griego intermedio en masterntgreek.com y está involucrado en consejería bíblica en Nueva Zelanda. Vive en New Plymouth, Nueva Zelanda con su esposa e hijas.

Traducido por: Martha Velazquez

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