CREANDO UNA CULTURA DE CONSEJERÍA: EL TESTIMONIO DE UNA IGLESIA

Este blog es el primer artículo de una serie de 3 partes, escrito por consejeros de la Iglesia Lighthouse Community.  La misión de dicha Iglesia es hacer discípulos centrados en el Evangelio, que exalten y proclamen a Cristo.  La consejería bíblica permite a la Iglesia cumplir con esa misión en las vidas de los creyentes que se encuentran saturados con sufrimiento y pecado, al participar con frecuencia en conversaciones, formales e informales, donde se amonesta, alienta y brinda esperanza (1 Tesalonisenses 5:14; Colosenses 1:28).


Ahora que somos una “vieja” Iglesia plantada (¡15 años ya!), regularmente contamos con una pregunta que nos hacen nuevos plantadores de Iglesias, o Iglesias que buscan establecer el ministerio de Consejería Bíblica, la pregunta es: “¿Cómo creamos una cultura en donde la gente busque ser aconsejada?”  Esta es una gran pregunta, misma con la que nosotros hemos batallado por un largo tiempo.  ¿Cómo superar el estigma de la consejería y a la vez, fomentar un entorno en donde la gente pida ayuda?

A pesar de que cada contexto es diferente, y nosotros también contemos con bastante camino por recorrer, pienso que podría ser útil compartir un poco de nuestro testimonio y de lo que hemos hecho para construir una cultura de consejería en nuestra Iglesia.

Historia y retos

Nosotros empezamos la Iglesia Lighthouse Community en Torrance, California en Abril del 2003 con una vaga convicción de que la consejería bíblica fuera apropiada (que esencialmente heredé del seminario); sin embargo, nos enfrentamos a varios retos:

  • La Iglesia que nos plantó (a quienes estamos agradecidos por ello) no desarrolló el ministerio de consejería; en vez, ayudó a establecer un centro de consejería Cristiana integral al cual referían gente.
  • Eso significó que todos los que plantaron con nosotros ya sea que no estuviesen de acuerdo con la consejería bíblica, o bien, que tuvieran la percepción general de que estaba bien pero con un pobre entendimiento de lo que implicaba en la práctica (yo incluído).
  • No contábamos con consejeros capacitados.
  • Estábamos/estamos ministrando a muchos asiático-americanos que se han criado, en diferentes grados, en una cultura basada en la vergüenza donde no se le cuenta a la gente sus problemas. Puede ser muy mal visto el compartir cualquier batalla, ya que puede traer vergüenza, ya sea al aconsejado como a su familia.    

En vista de esto, y a pesar de que sabíamos que existían luchas en la Iglesia, tuvimos algunos casos de consejería formal, en su mayoría en estado de crisis.  Desde entonces y por la gracia de Dios, la cultura ha ido cambiado paulatinamente y ahora tenemos más de 25 consejeros experimentados en nuestro ministerio y arriba de 60 personas recibiendo consejería.

Seguimos buscando progresar y aunque entendemos que todo fruto es por la gracia de Dios, hay pasos específicos que nosotros seguimos para buscar dicho cambio:  

A través de un liderazgo comprometido

Nuestros hermanos de mayor tiempo en la Iglesia se comprometieron a hacer la consejería bíblica parte de nuestra Iglesia, lo que implicó dedicar tiempo y recursos al crecimiento del ministerio de consejería bíblica.  Por ejemplo:

  • Buscamos nuestros propios entrenamientos. Realmente creímos que tenía que ir más allá de nuestra propia convicción para hacerla parte de nuestro ministerio regular.
  • Estábamos deseosos de pagar por aquél que se interesara en capacitarse en consejería bíblica.
  • Ayudamos a personas para que asistieran a conferencias de consejería bíblica e enfocamos nuestras propias conferencias en temas alusivos al mismo.
  • Dimos clases de consejería bíblica.
  • Eventualmente, contratamos a un pastor dedicado exclusivamente a consejería.
A través de expandir la consejería bíblica, de reuniones formales al ADN de la Iglesia

Una de nuestras metas era tomar por verdad que el asesoramiento bíblico fuera parte de nuestro ADN como Iglesia. Esto significó alentar a nuestros miembros a que abrazaran esa verdad, no sólo considerando a la consejería bíblica como sesiones formales sino como el corazón de una vida en Iglesia.  Todos estamos llamados a tener conversaciones, en amor, que nos edifiquen unos a otros.  Una manera de hacer esto fue alentando a todos a tomar nuestra clase de consejería.  Les dijimos que la clase no sólo era para aquellos que querían formalmente ser consejeros, sino para todos aquellos que quieren amar más a sus familias y a otros en la Iglesia.  En nuestra última clase, de las 150 personas que atendieron (90 de ellos de nuestra Iglesia), sólo una persona tomó los siguientes pasos para unirse a nuestro equipo formal del ministerio de consejería; aún así, estuvimos agradecidos.  No impartimos la clase solo por formar a más consejeros sino porque queremos que las verdades de la consejería bíblica impacten a la Iglesia y a nuestros hogares.

Además de esto, en algunas ocasiones estudiamos libros con temas raíz en consejería bíblica en nuestros grupos pequeños, y hemos tenido consejeros bíblicos como oradores en retiros, capacitamos a líderes de grupos pequeños en principios de consejería bíblica y hemos comenzado a integrarla proactivamente en una variedad de ministerios (p.ej. nuestro ministerio para personas con capacidades especiales).

A través de predicaciones que alienten a una cultura de consejería

Una de las maneras más poderosas con la que logramos cambiar nuestra cultura fue a través de las predicaciones regulares de La Palabra.  Aquí referimos algunas maneras específicas de cómo alentamos la cultura de consejería bíblica a través de la predicación:

  • Predicando que la consejería convierte una doctrina bonita, en práctica – A pesar de que predicamos verso a verso las Escrituras, quisimos asegurarnos de exponer aquellos temas de consejería bíblica que impregnan toda la Biblia (p.ej. temas del Evangelio, pecado e idolatría, esperanza, alabanza, etc). Es la predicación la que muestra a Jesús como confiable, amado y digno de alabanza. Tal como en consejería, la predicación debe ayudar a la Iglesia a conocer a Cristo más a profundidad y con mayor detalle, de manera que pueda confiar en Él con más convicción, amarlo con mayor intensidad, adorarlo únicamente a Él y vivir para Él fielmente.
  • Predicando mensajes dirigidos al corazón – En la predicación, queríamos no sólo enfocarnos en las acciones de las personas sino en sus corazones. Hicimos preguntas enfocadas a evaluar sus propios corazones (p.ej. En tu vida diaria, ¿cuál es tu fuente de idolatría? Si alguien te hace mal ¿tratas con su error a la luz de las Escrituras?)  Esta auto-evaluación del corazón por lo general tiende a extenderse a un grupo pequeño, con el fin de explorar las batallas del corazón expuestas en el culto dominical.
A través del testimonio de vidas transformadas

Finalmente, creemos que una de las mayores apologéticas para la consejería bíblica es una vida transformada, así que intentamos compartir testimonios con personas que fueron transformados por la gracia de Dios, a través de consejería.  Algunos años atrás, durante un servicio dominical que enfocamos a la consejería bíblica, tuvimos a una hermana compartiendo su testimonio.  Ella es una psicóloga con licencia estatal , quien fue profundamente ayudada y poderosamente cambiada en la gracia de Dios a través de la consejería bíblica. Realmente pienso que fue uno de los puntos de quiebre en nuestra Iglesia, ya que la gente vió como una hermana encontró gracia y esperanza a través de las verdades de La Palabra.

Para cerrar, cualquier cambio que se da en nuestra cultura es por gracia; mi manera de animarte, es que no esperes a que pase sino que proactivamente busques una cultura de consejería en el cuerpo de tu propia Iglesia.

Preguntas de reflexión.

¿Qué estás haciendo en tu Iglesia, para fomentar una cultura de consejería?  ¿Has preguntado cuáles con los retos específicos de tu Iglesia para personas que están recibendo consejería?  ¿Hay cosas que estés haciendo que inadvertidamente trabajan en contra de la cultura de consejería? En caso afirmativo, ¿cómo las puedes cambiar?

Escrito por: Kim Kira

Traducido por:  Jorge De León y Marcela Albarrán

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