Aliento para Padres Cristianos de Hijos Desobedientes

Todos los hemos visto: esos padres desesperados, exhaustos, posiblemente enojados, en las cajas del super con un niño haciendo tremendo berrinche. No solo los hemos notado sino que también, si somos honestos, muchos de nosotros les hemos lanzado una mirada crítica, quizás diciéndonos a nosotros mismos: “Si fuera yo, nunca dejaría que eso siguiera así. Necesitan controlar bien a ese niño”.

¿Pero qué pasa si eres esa madre o padre que debe soportar la vergüenza y la frustración de tal interacción? ¿Esto significa que eres un padre terrible? ¿Qué deberían pensar los padres cristianos cuando las acciones de sus hijos parecen caracterizarse rutinariamente por rebelión, agresión, manipulación, contención, falta de respeto o todo lo anterior? Existe una gran cantidad de material sobre métodos de crianza cristiana, pero casi no se ha escrito para alentar a los padres con problemas. Oro para que lo siguiente logre lo último.

El Evangelio Es para Padres como Tú

Una buena crianza es tan simple como ser siempre amoroso, consistente y sabio. El problema, por supuesto, es que ¡eso es imposible! A veces creemos la mentira de que otros padres son realmente perfectos. Puede parecer así en las redes sociales, pero Dios y esas familias lo saben mejor.

Necesitamos la vida justa, muerte expiatoria y resurrección victoriosa de Cristo en cada decisión que tomamos y en la motivación que tenemos como padres. Es fácil creer que Dios nos ha abandonado cuando nuestros hijos se comportan mal. ¡Pero la verdad es que incluso si fuéramos padres perfectos, nuestros hijos seguirían pecando! En realidad puedes estar haciendo un gran trabajo con ellos a pesar de lo que esté pasando. He visto las lágrimas correr por las caras de muchos padres cansados, ​​al explicarles que su hijo es responsable de su propio pecado. Sí, tú eres responsable de compartir el Evangelio con tus hijos y de manera amorosa, constante y sabia entrenarlos en los caminos del Señor. Y sí, eso es un asunto serio (Deuteronomio 11:18-21, Efesios 6:1-4). Y sí, debes tomar en serio tus propios pecados como padre. Aún así, no eres responsable por el pecado de tu hijo. Tomemos al profeta Samuel por ejemplo:

“Cuando Samuel envejeció, nombró a sus hijos jefes de Israel… Pero los hijos de Samuel no llevaban la misma vida de su papá, sino que las ganas de tener dinero los llevaron a aceptar sobornos. Recibían dinero en secreto y así en los tribunales cambiaban de opinión y pervertían la justicia.” (1 Samuel 8: 1-3).

La salvación es solo por la gracia de Dios, y no se basa en si tú produces o no hijos obedientes y respetables (Efesios 2: 8-9). La salvación es una cuestión de cambio interno del corazón forjado por el Espíritu. No resulta de un cambio de comportamiento, sino que lo genera. Sí, debes tratar de criar hijos justos que amen a Dios y a Su evangelio, pero ten en cuenta que es Dios quien salva a un niño, no tú o tu “buena” crianza. La desesperanza seguramente te embargará si crees que todo depende de ti. Por el contrario, aférrate a la promesa de que “lo que es imposible para el hombre es posible para Dios” (Lucas 18:27), y recuerda que Dios usa padres fieles. Por supuesto, esto también aplica para los padres. ¡Nuestra crianza nunca puede salvarnos! La salvación es solo por gracia, solo por medio de la fe, solo en Cristo, y Él completará el buen trabajo que Él comenzó en nosotros (Filipenses 1: 6).

Dios Ve y Se Preocupa

Cuando me reúno con los padres, la mayoría están exhaustos y sienten una gran vergüenza por el comportamiento de sus hijos. Es importante que sepan que no servimos a un Dios distante, desinteresado o ignorante de nuestro sufrimiento (que es exactamente lo que están experimentando, un sufrimiento muy real). Nos rompe el corazón ver a un niño que está esclavizado a sus impulsos y deseos pecaminosos, especialmente cuando es tu hijo. Pero Dios ve la lucha abrumadora que es para nosotros regañar y corregir a un niño que no se arrepiente e incluso es “duro de cerviz” (Éxodo 32: 9, Hechos 7:51, Salmo 103:14, Hebreos 4:15).

No tardes en recordar la cruz que nuestro Salvador tuvo que soportar para llevarnos a la paz con Dios. La crianza fiel es difícil. Mantener la esperanza es una lucha diaria. ¡Amar es trabajo muy difícil! Si alguien te dice que estas cosas son fáciles, están mintiendo, se engañan a sí mismos o simplemente son negligentes.

Tal vez no has reconocido que tu papel como padre es hacer discípulos para Cristo, pero eso es realmente. La increíble promesa adjunta a la Gran Comisión es que cuando enseñamos a otros, incluso a nuestros hijos, a obedecer todo lo que Cristo ha enseñado, Él está con nosotros siempre, incluso hasta el fin del mundo (Mateo 28: 18-20), y aún en esto.

Dios te Está Amando en esta Lucha

No es un secreto que Dios conoce nuestras necesidades mejor que nosotros y ve las cosas más claras y exactas que nosotros (Salmo 23:1; 77:13). Con todas nuestras limitaciones, pocas cosas son más esperanzadoras que la promesa de que nuestras aflicciones actuales están “preparando para nosotros un peso eterno de gloria más allá de toda comparación”. Superar esta esperanza requiere que “no miremos las cosas [temporales] que se ven sino las cosas [eternas] que no se ven “(2 Corintios 4: 16-18).

¿Has considerado que tus luchas de crianza son evidencia del amor de Dios por ti? De hecho, es tan bueno que se niega a permitirte estar satisfecho con lo que es temporal: cosas como una vida familiar cómoda o emocionante, o la alabanza y el respeto de los demás. Si escuchar que el pecado de tu hijo no es tu culpa trae ríos de lágrimas, un océano debería fluir al saber que tu fiel y amorosa perseverancia dará como resultado un deleite aún mayor al escuchar en el día final: ¡Bien hecho! Eres un buen siervo y digno de confianza.” (Mateo 25:23)

Afortunadamente, la crianza sacrificial y sin egoísmo te hará más como Cristo. Puede que no siempre nos guste cómo se siente eso, especialmente en el momento, pero debemos llamarlo bueno. Nuestro Padre celestial sabe que necesitamos estas experiencias santificadoras y nos está criando bien al proporcionarlas (Hebreos 12: 3-12). Verdaderamente, “Dios obra en toda situación para el bien de los que lo aman” (Romanos 8:28).

Dios Está Complacido con Tu Ministerio Cotidiano

Si no vivimos con Dios en las partes “cotidianas” de la vida, entonces no estamos viviendo con Dios. La mayor parte de la vida se vive fuera de lo espectacular y ¡está bien! Incluso nuestro crecimiento espiritual diario se caracteriza por los medios cotidianos de gracia de Dios: oración, estudio de las Escrituras, reunión con la iglesia de Dios en el día del Señor, participación en la comunidad cristiana, etc. Ser padres es un ministerio hermoso, a veces repetitivo.

Aunque puede que no siempre sientas que la rutina diaria de crianza tiene mucha importancia, Dios la ha dado como un regalo y le otorga un significado eterno. Es un trabajo del reino hecho para el Rey. Somos mayordomos de Su creación, para Su gloria y nuestro disfrute. Estos niños finalmente le pertenecen a Él. Mientras que el mundo puede encontrarlo aburrido, gravoso o extraño, Dios lo ha llamado bueno, y nosotros también deberíamos hacerlo (Mateo 20:16). El Señor está complacido con los padres “ordinarios” que soportan con paciencia el ministerio.

Preguntas para la reflexión

¿Has tratado de criar niños piadosos o simplemente buenos? ¿Estás más interesado en amar a Dios y luego amar a tus hijos como Dios te ama, en cosas como la comodidad, el respeto y la admiración? ¿Cómo puedes comenzar a pensar de manera diferente? ¿Qué verdades alentadoras de la Escritura podrías recordar más fácilmente?

Adam SandlinAdam Sandlin es un Consejero Profesional Acreditado y está certificado como consejero bíblico a través de la Asociación de Consejeros Bíblicos (ABC) que ejerce en el área norte-central de Dallas / Fort Worth, Texas. Adam y su esposa, Alli, asisten y son miembros de North Point Church en Denton, Texas, junto con su hija Lydia. Puedes encontrar más información sobre el trabajo de Adam y leer más de sus publicaciones en el blog en http://covenantbiblicalcounseling.com/.

Traducido por: Ana María Iñigo

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