Siendo imagen de Dios para los no salvos

Mientras recibía entrenamiento en consejería bíblica, no pensé que tendría tantas oportunidades de interactuar con personas no cristianas. A menudo estas personas vienen porque algún familiar o amigo cristiano les insiste para que lo hagan. Me alegra tener estas oportunidades, pero trabajar con no cristianos presenta desafíos interesantes a nivel teológico y práctico. A continuación, les comparto algunos pensamientos sobre estas oportunidades tan importantes y desafiantes en el ministerio.

El “peso” de ser portadores de la imagen de Dios para los caídos

Génesis 1:26-27, 9:6 y Santiago 3:9 señalan que las personas, por diseño, son portadoras de la imagen de Dios (es decir, ellas lo representan). Además, Génesis 9:6 y Santiago 3:9 se escribieron luego de la caída, entonces el rol de los humanos como portadores de la imagen de Dios continúa siendo una parte relevante cuando interactuamos con ellos.

Los seres humanos, como portadores de la imagen de Dios:

1) Necesitan relacionarse: Dios diseñó a las personas para que se relacionen con Él y con otras personas. Para que mantengamos una relación con Él, dentro del “armazón de la creación” Dios ha dejado manifestaciones constantes de su existencia (Sal. 19:1-6, Rom. 1:19-20, 32). Más allá de las manifestaciones externas en la naturaleza, los seres humanos también tienen recordatorios internos del diseño de Dios, que es lo que Pablo asocia con la conciencia (Rom. 2:14-15). Sin embargo, en el presente los humanos naturalmente buscan reemplazar la relación con Dios por sustitutos (ídolos). Considerablemente, varios escritores bíblicos establecen conexiones directas entre adorar ídolos y formar el carácter. A pesar de que los humanos fueron diseñados por Dios para ser como el Creador, a la vista de Dios los idolatras son iguales a sus ídolos (Sal. 115:4-8, 2 R. 17:14-15, Jer. 2:5).

2) Son imitadores por naturaleza: Lo que está estrechamente relacionado con las relaciones es la tendencia de las personas a imitar a otros. Por esto la Biblia nos anima a relacionarnos con personas piadosas e incluso que las imitemos. Sin embargo, nos advierte seriamente sobre tener relaciones profundas con incrédulos. De todos modos, las relaciones profundas son experiencias transformadoras (ver, por ejemplo, Dt. 7:1-4; Pr. 13:20; 1 Co. 4:16; 15:33; 3 Jn. 9-12).

3) Quieren instintivamente saber más: Como fue diseñado para tener una relación con Dios y para cumplir sus propósitos, el ser humano tiene un deseo por entender el panorama completo y por tener las respuestas finales (Ec. 3:10-11). Tener la “eternidad en el corazón” hace que las personas tengan la curiosidad de saber más, ver propósito y significado en la vida que va más allá de las actividades diarias de la vida. En una correcta relación con Dios, esto es posible porque hay una disposición hacia lo que Dios ha revelado de sus propósitos. Aparte de tal relación, el deseo de saber más es una carga, porque ninguna criatura finita puede tener la visión privilegiada que Dios tiene sobre la vida y la eternidad.

Interactuar con caídos portadores de la imagen de Dios

Más específicamente, si has tenido oportunidades de aconsejar a no cristianos, te sugiero que tengas en cuenta las siguientes pautas:

1) Habrá limitaciones al trabajar con no cristianos, no solo por reconocer a Cristo como Señor y Salvador sino por la tolerancia del aconsejado hacia una perspectiva bíblica. Conozca al aconsejado no cristiano (involúcrate) y busque entender la naturaleza y el alcance de sus problemas (junta información) tanto como te sea posible. Puedes intentar conectar las características del que porta la imagen de Dios, antes resaltadas, con los problemas presentados por tus aconsejados y así muéstrales cuan razonable es someterse al evangelio y al consejo del Señor.

2) Recuerda que como portadores de la imagen de Dios y como parte de la creación, incluidos los que no están expuestos a las Escrituras, todas las personas conocen a Dios en algún grado (Rom. 1:20-21). Este es un conocimiento incompleto, pero es real y culpabiliza (Rom. 1:18, 21, 32). Es por eso que, aparte del trabajo transformador del Espíritu en ellos, los no cristianos “restringen la verdad” y “cambian la verdad de Dios por la mentira” (Rom. 1:18, 25). Aparte del trabajo transformador del Espíritu en ellos, permanecerán sujetos a deseos engañosos que los apartan de Cristo (Ef. 4:17-19, 22; Rom. 1:22-31; 3:9-18). Solo el Señor puede derrumbar este engaño y lo hace a través de su Palabra (compare Heb. 4:12-13; 2 Tim. 3:14-4:5).

Pablo dice que la manera de pensar de los no creyentes es insensata (Rom. 1:21), no es que no puedan razonar, pero su razonamiento parte desde premisas erradas (no bíblicas) y termina con conclusiones erradas (no piadosas). Arraigados completamente en su insensatez, discuten cuando se les presenta la justicia y la sabiduría de Dios (Pr. 17:10; 20:3; 27:22; 29:11), aparte del trabajo transformador del Espíritu en ellos.

A la luz de lo expuesto, considera lo que dice Proverbios 26:4-5: “No respondas al necio de acuerdo con su necedad, para que no seas tú también como él. Responde al necio según su necedad, para que no sea sabio ante sus propios ojos”. Cuando respondas ante las demandas o perspectivas de un aconsejado no cristiano, recuerda estas pautas basadas en este pasaje:

  • Tu respuesta no debe imitar o respaldar la manera de pensar de los no cristianos, que parten de premisas no bíblicas y llevan a conclusiones erradas e impías. Como los temas de conversación serán sobre decisiones, valores, relaciones, etc., temas que la Biblia trata directamente, las diferencias entre lo que piensan los no cristianos y lo que la Biblia dice serán más claras. Asegúrate de que tu manera de pensar y tus respuestas sean consistentes con lo que la Biblia enseña.
  • Tus respuestas deben mostrarle al no cristiano los resultados lógicos y negativos de su manera de pensar (aun si el aconsejado no está de acuerdo). Mientras respondas, ora para que el Espíritu inhiba la inhibición de la verdad que hay en el no cristiano, y que, de esta manera, se traiga a luz el conocimiento de Dios que todos los portadores de su imagen tienen.

En estos casos, se puede ver como la consejería bíblica puede ser parte de la tarea de la iglesia de extender del reino.

Pregunta para reflexionar

¿Qué has aprendido acerca del potencial de la consejería bíblica en la extensión del reino de Dios?

Jeff ForreyActualmente, el Doctor Jeff Forrey es el redactor principal para Church Initiative, un ministerio de desarrollo curricular en Wake Forest, Carolina del Norte. Anteriormente, fue consejero bíblico en St. Louis, Cape Girardeau y los suburbios de Chicago. También ha dictado cursos de consejería bíblica en varias instituciones, como el Seminario Teológico de Westminster, el Seminario Teológico Reformado de Charlotte y el Seminario Teológico de Birmingham.

Traducido por: Ana Luz Herbel

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