Base Doctrinal de la Coalición CBMX

Este documento es un resumen de las creencias doctrinales básicas de la Coalición de

Consejería Bíblica. No es una explicación exhaustiva sino una estructura de las

doctrinas centrales de la fe cristiana, dentro de la cual podemos desarrollar un

ministerio de consejería bíblica.

Acerca de la Biblia

Creemos que Dios nos ha dado la Biblia como su palabra inspirada, infalible, inerrante

y reveladora. Afirmamos la inspiración verbal y plenaria de la Biblia, y por lo tanto,

estamos comprometidos con la confiabilidad y primacía de las Sagradas Escrituras. La

Biblia es la comunicación relevante, profunda y sumamente personal de Dios para

nosotros, quien nos invita a tener una comunión íntima con él. Las Escrituras se

componen de los sesenta y seis libros del Antiguo y Nuevo Testamentos. Son

totalmente suficientes, autoritativas y normativas en toda regla y guía para la vida

cristiana en su práctica y doctrina. Son provechosas para glorificar a Dios por medio del

crecimiento en la semejanza de Cristo que es el propósito de nuestras vidas. La Biblia

revela de manera completa a la persona de Dios y quien es él en su carácter,

promesas, mandamientos y su voluntad por la salvación de un pueblo que le

pertenezca.

La Biblia revela quienes somos nosotros: creados a la imagen de Dios, responsables

de rendirle cuentas a él, caídos en pecado y enemigos de Dios, juzgados y justamente

condenados por Dios, redimidos por Jesucristo, y transformados por el Espíritu Santo.

La Biblia revela el significado de la situación total de nuestra vida en cada uno de sus

aspectos – todas las bendiciones de esta vida, la variedad de sufrimientos y

dificultades, Satanás, la influencia de otros seres humanos, etc. La Biblia también

revela la naturaleza de la vida cristiana y los ministerios de la Iglesia, demostrando el

contenido, las funciones y las metas que expresan la imagen de Cristo.

Acerca del Dios Trino

Creemos en un Dios, eternamente existiendo en tres personas igualmente divinas: el

Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, quienes conocen, aman y glorifican cada uno a los

otros. Para siempre son iguales en naturaleza, atributos y perfección, sin embargo,

para siempre son distintos en su relación el uno hacia los otros y distintos en su

relación con la creación y en sus acciones y procesos de redención. Son igualmente

dignos de nuestra adoración, amor y obediencia. Este único y verdadero Dios viviente

es infinitamente perfecto tanto en su amor como en su santidad. El Trino Dios, en

afecto soberano, sostiene y reina sobre todas las cosas providencialmente llevando

acabo su buen propósito eterno de redimir a un pueblo para sí mismo – para la

alabanza de su gloriosa gracia.

Acerca del Padre

Creemos que Dios, cómo el Padre, gobierna sobre todo su universo con cuidado

providencial, santa justicia y misericordia salvífica, para su propia gloria. En su amor

santo, el Padre es todopoderoso, omnisciente, totalmente amoroso y completamente

sabio. Él tiene una actitud de padre hacia todos los hombres, pero es Padre en verdad,

a los que han sido hechos hijos de Dios por medio de la salvación en Cristo.

Acerca de Dios el Hijo, Jesucristo

Creemos en la deidad de nuestro Señor Jesucristo, el eterno Hijo de Dios, quien se

humilló al tomar la forma de hombre por medio de su nacimiento virgíneo,

convirtiéndose por siempre tanto completamente hombre, sin dejar de ser

completamente Dios. Afirmamos que él vivió una vida sin pecado de amor activo y

sabiduría perfecta. El murió por crucifixión en la cruz, haciendo una vicaria expiación de

sustitución por nuestros pecados, por medio de su sangre derramada. Después de tres

días fue resucitado corporalmente de la muerte a una vida indestructible. Después de

aparecer a sus discípulos e instruirles por cuarenta días, ascendió al cielo. Ahora está

sentado a la diestra del Padre, intercediendo por los creyentes, gobernando como Rey

sobre toda la creación y trabajando en y por medio de su Iglesia. Personalmente él

regresará en poder y gloria para juzgar a los vivos y a los muertos, y para levantar a la

inmortalidad a los que con gozo, perfeccionará a su imagen.

Acerca del Espíritu Santo

Creemos que Dios el Espíritu Santo, enviado por el Padre y el Hijo, ha venido al mundo

para revelar y glorificar a Cristo, y para convencer y atraer a los pecadores a Cristo. Por

medio de su ministerio, el Espíritu Santo imparte nueva vida, sella para el día de la

redención y coloca al creyente en el cuerpo de Cristo. Desde el momento de su

nacimiento espiritual, el Espíritu Santo habita en los creyentes, individual y

corporalmente, como su ayudador. Los santifica, transformando y capacitándoles para

vivir en la semejanza de Cristo. El Espíritu Santo es la fuente de poder para toda

adoración y ministerio aceptable al impartir una diversidad de dones y capacitación en

la familia de Dios. El provee el poder para entender y aplicar la verdad de Dios en

amor.

Acerca de la Humanidad – La creación

Creemos que Dios creó a Adán y Eva a su imagen, hombre y mujer, y declaró que esto

era “muy bueno”, concediéndoles todas las capacidades como portadores de su

imagen. Dios los creó para reflejar y disfrutar su gloria. Fueron creados seres

materiales e inmateriales, cuerpo físico y alma espiritual, cualidades que están unidas e

inseparables en una interdependencia. Fueron creados con una conciencia, capaces

de discernir entre el bien y el mal; pudiendo pensar, elegir, relacionarse y sentir en todo

el fruto de la sabiduría. Fueron diseñados y comisionados para amar a Dios y a otros,

viviendo en un santo y devoto compañerismo con Dios, y en una relación

complementaria los unos con los otros. Fueron diseñados y comisionados a cuidar y

gobernar sobre la creación de Dios como siervos y mayordomos fieles de Dios.

Acerca de la Humanidad – La caída

Creemos que el pecado del hombre fue cometido voluntariamente en contra de Dios y

que Adán y Eva cayeron del buen estado, inocente y sin pecado, en el cual fueron

creados al principio. Como resultado, Adán y Eva se convirtieron en personas necias,

perversas y transgresoras en contra de Dios y del uno con el otro. Inmediatamente

murieron espiritualmente y empezaron a morir físicamente. Para ellos y toda su

descendencia, la imagen de Dios fue distorsionada y su naturaleza depravada y

corrompida en cada aspecto de su ser (espiritual, social, mental, voluntad y emocional).

Aunque los seres humanos son corrompidos en cada aspecto de su ser y

funcionamiento, por la gracia común de Dios, la imagen de Dios en el hombre no ha

sido totalmente erradicado ni la maldad se practica con rienda suelta. Dios preserva,

limita y capacita mucho, para el bien común. Cada persona tiene verdadera dignidad,

una conciencia en la cual claridad existe junto con la distorsión, y muchos poderes de

la mente, acción y sentir. Toda la humanidad está separada y alejada de Dios y por lo

tanto, espiritualmente muerta – hasta que llegue la intervención de Dios en su gracia.

La necesidad suprema de todos los seres humanos es ser reconciliados con Dios; y la

única esperanza de todo ser humano es recibir la gracia inmerecida de Dios en Cristo.

Solo Dios puede rescatarnos y restaurar a los pecadores con sigo mismo.

Acerca de la Salvación – Redención

Creemos que la salvación es el regalo de Dios por gracia solamente y recibido por la fe

solamente en el Señor Jesucristo. La salvación es completamente concebida, lograda y

aplicada por la gracia soberana de Dios. No puede ser, ni parcial ni completamente, ni

concebida ni lograda, ni por voluntad ni obras humanas.

Creemos que la salvación se refiere comprensivamente a toda la obra de Dios que

redime a su pueblo de la culpa, el poder, y futura presencia del pecado por medio de la

imputación de la justicia de Jesucristo a su pueblo y todos los beneficios de la adopción

a su familia. Esta salvación destituye el dominio de las tinieblas creando el cuerpo de

Cristo en la verdad y el amor.

Afirmamos que la salvación es solamente por medio de Cristo, porque no hay otro

nombre bajo el cielo por el cual podemos ser salvos. Cristo voluntariamente tomó sobre

sí mismo la forma de hombre y fue tentado en todo igual que nosotros, pero sin pecado

en su naturaleza, palabra u obra. Él honró la ley divina por su obediencia personal y por

su muerte hizo una completa y vicaria expiación por nuestros pecados. Jesús,

habiendo resucitado corporalmente de la muerte, está ahora sentado en el trono del

cielo sirviendo como el aceptable, compasivo y suficiente Salvador, y es el Mediador de

sus sacerdotes creyentes.

Creemos que todas las bendiciones de la salvación son regalos gratuitos de Dios, y

que cada uno es una faceta gloriosa de la unión con Cristo. En Cristo, las personas que

habían estado justamente bajo condenación, ahora son perdonadas y justificadas

porque Cristo murió llevando nuestros pecados, porque él fue resucitado por nuestra

justificación y porque Dios aplica la imputación de la justicia de Jesucristo a su pueblo.

En Cristo, personas que antes estaban muertas en delitos y pecados ahora son

vivificadas espiritualmente en el nuevo nacimiento, reciben al Espíritu Santo, y reciben

la vida eterna. En Cristo, personas quienes antes tenían al diablo por padre, ahora son

adoptadas por Dios el Padre para que estén en su familia y sean ciudadanos y siervos

en el reino de Dios. En Cristo, personas quienes antes estaban alejadas de Dios, ahora

están reconciliadas con él para siempre. Dios da todos estos regalos y aún más, por

medio de su Espíritu Santo, y recibimos todos estos regalos por fe.

Creemos que por su encarnación, vida, muerte, resurrección y ascensión, Jesucristo

actuó como nuestro representante y sustituto. El hizo esto para que en él, seamos

justicia de Dios. En la cruz él canceló el pecado, satisfizo la ira de Dios, y por llevar la

culpa completa de nuestros pecados, reconcilió con Dios a todos los que creen.

Creemos que por su resurrección, Cristo Jesús fue vindicado por su Padre, venció el

poder de la muerte, derrotó a Satanás quien antes tenía el poder sobre ella y dio vida

eterna a todo su pueblo. Creemos que por su ascensión, Jesucristo ha sido exaltado

por siempre como Señor y ha preparado un lugar para que estemos con él. Creemos

que en su regreso, Jesucristo limpiará toda lágrima, y quitará todo pecado y

sufrimiento, establecerá su reino de amor gozo y paz para siempre, y perfeccionará a

su Santa Novia. Creemos que todos los regenerados por Dios son hechos sus hijos,

justificados en sus ojos por medio de la fe solamente en la obra expiatoria de Cristo, e

integrados a su familia. Creemos que los creyentes son guardados por el poder de

Dios, por medio de la fe, en un estado de gracia, y eternamente seguros, sin obras

humanas. Creemos que nosotros, quienes somos el cuerpo de Cristo, lo veremos cara

a cara, y que viviremos con él y todos los demás, que han creído en él, para siempre.

Acerca de la Santificación

Creemos que la santificación es el proceso por el cual los creyentes, individual y todos

juntos – son apartados del pecado y unidos en Cristo – son más y más conformados a

la imagen de Cristo. La santificación tiene implicaciones sobre el pasado, presente y

futuro de cada creyente. En primer lugar los creyentes fueron “escogidos, santos y

amados” en Cristo, apartados para Dios en unión con Cristo y hechos realmente

nuevos por la regeneración (esto es la santificación posicional o definitiva). En segundo

lugar, los creyentes empiezan a madurar en su nueva vida, son apartados día por día,

por medio de un crecimiento en la gracia hacia la semejanza de Cristo. Este proceso (la

santificación progresiva) se lleva a cabo por el poder del Espíritu Santo, por medio de la

Palabra de Dios, en la comunión con los santos, por el uso continuo de los medios de

gracia asignados por Dios, cada miembro contribuyendo al crecimiento de todo el

cuerpo, hasta llegar a la madurez en Cristo. En tercer lugar, los creyentes serán

separados de la misma presencia del pecado cuando la santificación sea cumplida (la

glorificación), en el regreso de Cristo por su Iglesia. La santificación definitiva en el

pasado y la glorificación en el futuro proveen las anclas que sostienen la esperanza y

dan ánimo en medio de los fracasos y sufrimientos, en medio de la santificación

progresiva, que es un largo y arduo peregrinaje.

Acerca de la Iglesia

Creemos que la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, está compuesta de todas las personas

que viven en la tierra y los que ya murieron, quienes están unidos con Cristo y los unos

con los otros por el poder del Espíritu Santo. Cada verdadero creyente fue bautizado

por el Espíritu Santo y unido al cuerpo de Cristo, y por lo tanto está unido a Cristo y a

otros creyentes en el amor y la unidad por encima de cualquier distinción social,

económico, o étnico. Afirmamos que la iglesia local es el instrumento principal de Dios

y el contexto de su obra hoy en día; que cada creyente debe ser un miembro activo de

una congregación local; y que la comunidad cristiana es el contexto en el cual los

creyentes se animan mutuamente, se equipan y son facultados para ser conformados a

la imagen de Cristo por medio de la adoración, compañerismo, discipulado,

mayordomía y evangelismo. La santificación de un individuo no es un proyecto de auto-

ayuda, sino la formación de un miembro fructífero y edificante del cuerpo de Cristo.

Creemos que es el privilegio y obligación de cada creyente ser un instrumento en las

manos del Redentor. Esto requiere un involucramiento intencional en las vidas de otros:

aprendiendo a hablar y a vivir la verdad en amor, aprendiendo humildad y aprendiendo

a perdonar y dar, para que todos podamos crecer en la unidad y llegar a la madurez en

Cristo quien es la cabeza. La verdadera misión de la Iglesia es glorificar a Dios, como

creyentes (individual y corporalmente) vivir consistentemente según el Gran Mandato y

la Gran Comisión. Creemos que el bautismo y la cena del Señor fueron ordenados por

el Señor Jesús mismo. Son los votos públicos de sumisión al Cristo crucificado y

resucitado, y que anticipa su regreso y la consumación de todas las cosas.

 

Acerca de la Condición Eterna y la Restauración de Todas las Cosas

Creemos en el regreso personal y glorioso de nuestro Señor Jesucristo cuando su reino

será consumado. Creemos en la resurrección física de tanto los justos como los

injustos – los injustos al juicio y eterno castigo consciente en el infierno, y los justos a la

bendición eterna en presencia del que está sentado sobre el trono y del Cordero, en la

nueva tierra y nuevos cielos, el hogar eterno de la justicia. En aquel día, la Iglesia será

presentada sin mancha ante Dios por la obediencia, sufrimiento y triunfo de Cristo; todo

pecado será limpiado y sus efectos malvados eliminados para siempre. Dios será todo

y estará en todo, su pueblo será unido a él y todo será hecho para la alabanza de su

gloriosa gracia.

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