Confesión De La CCB

DECLARACIÓN

CONFESIONAL

CBMX

Preámbulo: Hablando la Verdad en Amor – Una visión para la Iglesia Completa.

Somos una comunión de cristianos comprometidos a promover excelencia y unidad en la consejería bíblica. Nuestra meta es criar relaciones colaborativas y de promover recursos bíblicos relevantes y robustos para equipar al cuerpo de Cristo para cambiar vidas con la verdad inmutable de Cristo. Nuestro deseo es de avanzar el movimiento de consejería bíblica en cooperación Cristo-céntrica al relacionar medios que sean en amor y sabios buscando la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (Efesios 4:3).

Proseguimos a este propósito al organizar nuestro pensamiento en torno a una pregunta central. ¿Qué significa aconsejar en gracia y la verdad de Cristo? Todo lo que hacemos fluye de nuestro llamado a equipar a la gente a amar a Dios y a otros de maneras Cristo-céntricas (Mateo 22:25-40).

Más que consejería, nuestra visión para la iglesia entera es hablar la verdad en amor (Efesios 4:11-16). Estamos dedicados a desarrollar la teología y práctica del ministerio personal de la Palabra, ya sea descrita como consejería bíblica, consejería pastoral, discipulado personal, ministerio de uno al otro, ministerio de grupos pequeños, sanación de almas, cuidado del alma, amistad espiritual, o dirección espiritual. Buscamos el fortalecer estos ministerios en las iglesias, organizaciones para-eclesiásticas, e instituciones educativas al ministrar a la gente que ofrecen cuidado o ayuda, quienes buscan de la ayuda o cuidado, y entrenar a quienes dan este cuidado.

Introducción: Solo en Cristo

La meta de la consejería bíblica es espiritual, relacional y madurez personal siendo evidenciada por los deseos, pensamientos, motivos, acciones y emociones que incrementalmente reflejen a Cristo (Efesios 4:17-5:2). Creemos que el cambio personal tiene que ser centrado en la persona de Cristo. Estamos convencidos de que un ministerio personal centrado en Cristo y anclado en las Escrituras ofrece la única esperanza duradera y la ayuda amorosa a un mundo caído y quebrantado.

Confesamos que no hemos llegado allí. Confortamos y aconsejamos a otros solamente al continuar a recibir confort y consejo continuos de Cristo y del Cuerpo de Cristo (2 Corintios 1:3-11). Admitimos que continuamente batallamos en aplicar consistentemente todo lo que creemos. Quienes aconsejamos vivimos en el proceso, así como a quienes aconsejamos, así queremos aprender y crecer en sabiduría y las misericordias de Cristo.

Todo ministerio cristiano surge y está anclado en la revelación de Dios – que es tanto la Palabra escrita (Escrituras) y la Palabra viva (Cristo). Esto es cierto para el ministerio personal de la Palabra (ministerio conversacional y relacional que nuestra cultura denomina consejería) y por los diversos ministerios públicos de la Palabra. A la luz de esta convicción central de un ministerio Cristo-céntrico basado en la Palabra, afirmamos los siguientes compromisos como consejeros bíblicos.

La Consejería Bíblica Debe Ser Cimentada En Las Escrituras

Creemos en la autoridad, suficiencia y relevancia de la Palabra de Dios (Isaías 55:11; Mateo 4:4; Hebreos 4:12-13). Al interpretar correctamente y cuidadosamente aplicar las Escrituras inspiradas e inerrantes se nos ofrece la sabiduría comprensiva de Dios. Aprendemos a entender quién es Dios, quienes somos, los problemas que confrontamos, como cambia la gente, y providencia de Dios para el cambio por medio del evangelio (Juan 8:31-32; 10:10; 17:17). Ninguna otra fuente de conocimiento nos puede equipar completamente para transformar el corazón humano (Salmo 19:7-14; 2 Timoteo 3:16-17; 2 Pedro 1:3). Otros sistemas de consejería tienen otras metas y asumen otra dinámica de cambio. La sabiduría dada por Dios en Su Palabra es distintiva y robusta. Él de una manera completa dirige la atención al pecado y sufrimiento de la gente en todas las circunstancias.

La consejería sabia es una aplicación perspicaz de la de la verdad de Dios que abarca nuestras vidas complejas (Romanos 15:4; 1 Corintios 10:6; Filipenses 1:9-11). No simplemente reúne textos correctivos de la Biblia. La consejería sabia requiere una obra continua práctica teológica para poder entender las Escrituras, la gente y las situaciones (2 Timoteo 2:15). Debemos continuamente desarrollar nuestro carácter personal, nuestro entendimiento en cada caso, y nuestras habilidades pastorales (Romanos 15:14; Colosenses 1:28-29).

Cuando decimos que las Escrituras son una sabiduría comprensiva, decimos que la Biblia hace sentido en todas las cosas, no que contenga toda la información  que la gente pudiera saber sobre todos los tópicos o temas. La gracia común de Dios trae muchas cosas buenas a la vida humana. Sin embargo, la gracia común no puede salvarnos de nuestras luchas con el pecado o de los problemas que nos asedian. La gracia común no puede santificar ni sanar el alma de todo lo que aflige la condición humana. Afirmamos que numerosas fuentes (tales como investigaciones científicas, observaciones organizadas del comportamiento humano, a quienes aconsejan, reflexión sobre nuestra experiencia en la vida, literatura, películas e historia) pueden contribuir al conocimiento de la gente, y muchas fuentes pueden contribuir algún alivio para los problemas de la vida. Sin embargo, ninguna de estas constituye un sistema completo de principios de consejería y prácticas. Cuando los sistemas de pensamiento y práctica afirman prescribir la sanación de la condición humana, estos compiten con Cristo (Colosenses 2:1-15). Sola las Escrituras nos enseñan una perspectiva y manera de ver la vida que nos permiten pensar bíblicamente y críticamente evaluar la información y las acciones de cualquier fuente (Colosenses 2:2-10; 2 Timoteo 3:16-17).

La Consejería Debe Ser Centrada en Cristo y el Evangelio

Creemos que la consejería sabia está centrada en Jesucristo – Su vida sin pecado, muerte en la cruz, sepultura, resurrección, reino presente y Su regreso prometido.  A través del evangelio, Dios revela las profundidades del pecado, el alcance del sufrimiento, y la anchura, longitud, altura y profundidad de la gracia. La consejería sabia llega al corazón de problemas personales e interpersonales al traer a relucir la verdad, la misericordia y el poder de la gracia de Cristo (Juan 1:14). No hay restauración verdadera del alma y ni relaciones que verdaderamente honren a Dios sin entender nuestra condición al encontrarnos sin Cristo y apartados para poder experimentar el gozo progresivo de liberación de esa condición por medio de las misericordias de Dios.

Dirigimos a la gente a una persona, Jesús nuestro Redentor, y no a un programa, teoría o experiencia. Ponemos nuestra confianza en el poder transformador de nuestro Redentor como la única esperanza para cambiar los corazones de la gente, y no en un sistema humano de cambio. La gente necesita una relación personal y dinámica con Jesús, no un sistema de auto-salvación, auto-dirección o auto-actualización (Juan 14:6). Los consejeros sabios buscan dirigir a gente que batalla, sufre, peca y está confundida a la esperanza, recursos, fuerza y vida que están disponibles solamente en Cristo.

La Consejería Bíblica Debe estar Cimentada en Teología Sólida

Creemos que la consejería bíblica está fundamentada en una disciplina práctica teológica porque cada aspecto de la vida está relacionado con Dios. La intención de Dios es que tengamos cuidado uno del otro en cuanto a lo que se relaciona a las batallas humanas a Su persona, propósito, promesas y voluntad. La consejería sabia surge de una manera teológica de ver la vida – de una mentalidad, de un punto de vista del mundo – que informa como entendemos a la gente, los problemas y las soluciones. Los mejores consejeros bíblicos son teólogos prácticos con experiencia, sabios, balanceados y compasivos (Filipenses 1:9-11).

Los consejeros bíblicos relacionan relevantemente la Escrituras a las vidas de la gente (Hebreos 3:12-19). El aconsejar sabio entiende pasajes particulares y la experiencia de cada persona dentro del contexto de lo descrito en la Biblia: La creación de Dios, nuestra caída en pecado, Su plan de Redención, y la consumación de todas las cosas. Por lo tanto, nos involucramos en conversaciones específicas a la persona que fluyen naturalmente de una teología comprensiva de la vida.

La Consejería Debe depender del Espíritu Santo y la Oración

Creemos que tanto el cambio genuino del corazón y la transformación de estilo de vida dependen del ministrar del Espíritu Santo (Juan 14:15-16; 2 Corintios 3:17-18). Los consejeros bíblicos están conscientes que es imposible hablar sabiamente y amorosamente para lograr un cambio verdadero y perdurable aparte de la obra decisiva, compasiva y de convicción del Espíritu en el consejero y en el aconsejado. Reconocemos que el Espíritu Santo es Quien ilumina nuestro entendimiento de la Palabra y da poder para su aplicación en nuestro diario vivir.

Los consejeros sabios sirven en la verdad que Dios revela y por medio del poder que Dios provee. Por la obra del Espíritu, Dios recibe la gloria en todo el bien que ocurre en las vidas de la gente. Los consejeros bíblicos afirman la absoluta necesidad de la obra del Espíritu Santo para guiar y dar poder al consejero, al aconsejado, y la relación de consejería. Oración de dependencia es esencial para la obra de consejería bíblica (Efesios 6:18-20). Los consejeros sabios humildemente piden por la intervención de Dios y Su dirección, alaban a Dios por Su obra en las vidas de la gente, e interceden por la gente para que tengan una experiencia genuina de cambio para la gloria de Dios (Filipenses 4:6).

La Consejería Bíblica Debe Ser Directiva a La Santificación

Creemos que la consejería sabía deberá ser transformativa, orientada al cambio, y cimentada en la doctrina de santificación (2 Corintios 3:16-18; Filipenses 2:12-13). El proceso de toda la vida empieza en la salvación (justificación, regeneración, redención, reconciliación) y continúa hasta el momento de ver rostro a rostro a Jesús (1 Juan 3:1-3). La meta de la consejería sabia es  intencional y discipulado intensivo. El fruto de la consejería sabia es gente espiritualmente madura que incrementalmente reflejan a Cristo (relacionalmente, racionalmente, volitivamente, y emocionalmente) al gozar y exaltar a Dios y al amar correcta y sabiamente a otros (Gálatas 5:22-6:10).

La consejería sabia busca abarcar las enseñanzas bíblicas concernientes del papel de Dios y la responsabilidad humana en el crecimiento espiritual. El llamado poderoso y misericordioso de Dios demanda nuestra respuesta de fe y obediencia. Una teología comprensiva de la vida espiritual provee la base para aplicar los métodos bíblicos relevantes para crecimiento espiritual. La consejería bíblica ayuda a los creyentes a entender que significa estar en Cristo (Romanos 6:3-14). Equipa a la gente para aplicar los principios de santificación progresiva a través de la renovación de la mente y las acciones en base a las Escrituras con el motivo de amar a Dios y a otros (Romanos 12:1-2).

La Consejería Bíblica tiene que estar Arraigada en la Vida de la Iglesia

Creemos que mejor reflejamos a la Trinidad a medida que vivimos y crecemos en comunidad (Juan 17; Efesios 4). La santificación no es un proyecto de auto-mejora, sino un proceso de aprender a amar y servir a Dios y otros. La consejería sabia incrusta el cambio personal en la comunidad de Dios – la iglesia – con todos los recursos ricos de Dios corporativos y medios interpersonales como medios de gracia (1 Corintios 12:12-27). Creemos que la iglesia deberá ser el centro y la que emite consejería centrada en el Evangelio (Romanos 15:14).

Por medio del ejemplo y la exhortación el Nuevo testamento encomienda el ministerio de la Palabra personal, cara a cara, ya sea en relación de uno a uno o pequeños grupos (Hebreos 3:12-19; 10:19-25). Dios llama a la iglesia a consejería mutua sabia así como llama a la iglesia a ministerios de la Palabra en la predicación, enseñanza, alabanza y la observación de las ordenanzas del bautismo y la Cena del Señor. El deseo de Dios es que Su gente ame y sirva uno al otro hablando en Su verdad en amor uno al otro (Efesios 4:15-16). La expresión primaria y completa del ministerio de consejería bíblica debe ocurrir en las comunidades locales de la iglesia donde los pastores efectivamente pastorean almas a la vez de equipar y supervisar las diversas formas de ministerios de los miembros (Efesios 4:11-14). Otras instituciones de consejería y organizaciones siendo del mismo pensar son benéficas en cuanto que sirven junto con la iglesia, alientan a los cristianos a la consejería bíblicamente y tiene el propósito de impactar al mundo por Cristo.

La Consejería Bíblica tiene que estar Fundada en Amor

Creemos que la encarnación de Cristo no solamente es la base para el cuidado sino que también el modelo de cómo podemos dar cuidado (Hebreos 4:14-16; Juan 13:34-35). Buscamos el entrar a la historia de la persona, escuchar bien, expresando amor atento, e involucrarnos compasivamente con la persona (1 Tesalonicenses 2:8). El ministerio sabio y amoroso de la Palabra toma diversas formas apropiadas desde confortar cuidadosamente a reprender en amor, de escuchar con cuidado a exploración escritural relevante, al mismo tiempo edificando confianza, en relaciones auténticas (1 Tesalonicenses 5:14-15; 1 Juan 4:7-21).

El aconsejar sabiamente toma en cuenta toda la experiencia de la gente (deseos, pensamientos, metas, acciones, palabras, emociones, batallas, presiones circunstanciales, sufrimiento físico, abuso, injusticia, etc.). Toda la experiencia humana es el contexto para entender como la Palabra de Dios se relaciona con la vida. Tal conocimiento no sola forma el contenido de la consejería, sino que conforma la manera en que los consejeros interaccionan para que todo sea dicho constructivamente, de acuerdo a la necesidad del momento, que pueda dar gracia a oidor (Efesios 4:29).

La Consejería Bíblica Debe Ser Atenta a las Cuestiones del Corazón

Creemos que el comportamiento humano está ligado a los pensamientos, intenciones y afectos del corazón. Todas nuestras acciones surgen de nuestros corazones al estar alabando a Dios u otra cosa, por lo cual enfatizamos la importancia del corazón y nos dirigimos a la persona interior. Dios completamente entiende y pesa correctamente quienes somos, lo que hacemos, y por qué lo hacemos. Mientras que no podemos completamente comprender el corazón de una persona (ni el propio), la Palabra de Dios revela y discierne las creencias más profundas del corazón y sus intenciones (Hebreos 4:12-13).

La consejería sabia busca dirigirse a los aspectos internos y externos de la vida humana para traer un cambio completo y duradero a la imagen de Cristo. Es muy clara la Biblia en que el comportamiento humano no es mecánico, pero que aflora de los deseos del corazón, añora, piensa, escoge, y siente en maneras que pueden ser orientadas hacia o en contra de Cristo. La consejería sabia se enfoca propiamente en las dimensiones verticales y horizontales, en la persona interior y exterior, en comportamiento observable y las situaciones subyacentes del corazón (Mateo 23:23-28). Los consejeros bíblicos trabajan en ayudar a la gente que batalla en aprender la sabiduría; en amar a Dios con el corazón, mente, alma y fuerza; amar al prójimo como a sí mismo; y soportar sufrimiento en esperanza.

La Consejería Debe Ser Extensa en Conocimiento

Creemos que la consejería bíblica debe enfocarse en la gama completa de la naturaleza humana creada en la imagen de Dios (Génesis 1:26-28). Un conocimiento exhaustivo bíblico permite ver a los seres humanos como relacionales (espiritual y social), racionales, volitivos, emocionales y físicos. La consejería sabia toma en cuenta a la persona entera en contexto de su vida completa. Ayuda a la gente en abrazar la vida cara a cara con Cristo para que sean transformados más como Cristo en sus relaciones, emociones, pensamientos, motivaciones y comportamientos.

Reconocemos la complejidad de la relación entre el cuerpo y el alma (Génesis 2:7). Debido a esto, buscamos mantenernos sensibles a los factores físicos y cuestiones orgánicas que afectan las vidas de las gentes. Es nuestro deseo ayudar a la gente de manera cabal, buscamos el aplicar la Palabra de Dios en las vidas de la gente en medio de las fuerzas y debilidades físicas. Animamos a un asesoramiento exhaustivo y el tratamiento certero de problemas físicos que sean sospechados.

Reconocemos la complejidad de la conexión entre la gente y su ambiente social. Por lo tanto, buscamos mantenernos sensibles al impacto del sufrimiento y la gran variedad de factores sociales y culturales significativos (1 Pedro 3:88-22). En nuestro deseo por ayudar exhaustivamente a la gente, buscamos aplicar la Palabra de Dios a las vidas de la gente en medio de tanto las experiencias  positivas y negativas. Animamos a la gente a buscar la ayuda apropiada práctica en cuanto tengan un componente de educación, vida de trabajo, finanzas, cuestiones legales, criminalidad (ya sea como víctima o infractor), y otras cuestiones sociales.

La Consejería Bíblica Debe Ser Exhaustiva en Cuanto a Cuidado

Creemos que la Palabra de Dios es útil para tratar completamente con las maldades que sufrimos así como los pecados que cometemos. Ya que la gente que se encuentra batallando comúnmente experimentan una combinación de pecado que les acosa y sufrimiento personal, los consejeros sabios buscan discernir las diferencias y las conexiones entre el pecado y el sufrimiento y administrar apropiadamente a ambas (1 Tesalonicenses 5:14).

La consejería bíblica se dirige al sufrimiento e involucra a quienes sufren en maneras compasivas. Ofrece la exhortación, confort, y la esperanza de Dios para quienes sufren (Romanos 8:17-18; 2 Corintios 1:3-8). Alienta a ministrar misericordia (Hechos 6:1-7) y busca promover la justicia. La consejería bíblica señala el pecado e involucra a los pecadores en maneras caritativas. Ofrece la confrontación de Dios a los pecados, anima al arrepentimiento de pecados, presenta el perdón lleno de gracia de Dios en Cristo, y comparte la dirección para la victoria progresiva sobre el pecado (1 Juan 1:8-2:2; 2 Corintios 2: 5-11; Colosenses 3:1-17; 2 Timoteo 2:24-26).

La Consejería Bíblica Debe ser Práctica y Relevante

Creemos que el compromiso a la suficiencia de la Palabra de Dios resulta en una consejería que demuestra la relevancia de la Palabra de Dios. La consejería bíblica ofrece una manera práctica para la vida diaria que es única en un mundo real donde gente viven y en el cual se relacionan (1Juan 3:11-24). Por la instrucción y ejemplo, la Biblia enseña los principios fundamentales metodológicos de la interacción e intervención sabia (Hechos 20:26-37; Gálatas 6:1-5; Colosenses 1:24-2:1).

Dentro de los lineamientos de la Biblia para un ministerio personal de la Palabra, hay una gama de métodos prácticos de cambio todos anclados en la aplicación escritural de la verdad en las vidas de la gente y sus relacionamientos. La Biblia nos llama a usar métodos sabios para ministrar en maneras Cristo céntricas para las circunstancias particulares de la gente (Proverbios 15:23; 25:11). Hemos de decir lo que sea de ayuda para la edificación de otros conforme a la necesidad del momento, que pueda beneficiar a quienes escuchan (Efesios 4:29).

La Consejería Bíblica Debe ser Orientada como Alcance

Creemos que el Cristianismo tiene un trasfondo misionero como su naturaleza. La consejería bíblica debe ser poderosamente evangelista y una fuerza apologética en nuestro mundo. Queremos llevar las buenas nuevas de Jesús y Su Palabra al mundo que solo Dios puede redimir. Buscamos hablar de maneras relevantes a cristianos y no cristianos, y atraerlos al Salvador y a la sabiduría distintiva que solo proviene de Su Palabra (Tito 2:10-15).

Queremos presentar las declaraciones, misericordias, esperanza y la relevancia de Cristo en un espíritu positivo y amoroso como Cristo (1 Pedro 3:15). Buscamos involucrar el espectro amplio de los modelos de consejería y de abordar situaciones. Queremos afirmar lo que es bíblico y sabio. En donde creemos que modelos y métodos se quedan cortos del llamado de Cristo, queremos criticar clara y caritativamente. Al interactuar con quienes no estamos de acuerdo, queremos comunicarnos en formas que sean respetuosas, firmes, llenas de gracia, equitativas y claras. Cuando percibamos error, queremos humildemente señalar a la gente a la verdad para que todos seamos consejeros más veraces, sabios y más amables. Queremos escuchar bien a quienes están en desacuerdo con nosotros y aprender de sus críticas. Nuestra misión de esparcir la verdad y fama de Jesucristo, incluye un deseo de que todos los consejeros aprecien y tomen la belleza de un alcance Cristo céntrico basado en la Palabra por la gente, problemas y soluciones.

Conclusión: Unidad en Verdad y Amor

Estamos comprometidos para generar un esfuerzo unido entre la gente de Dios para glorificar a Cristo y multiplicar discípulos a través del ministerio personal de la Palabra (Mateo 28:18-20). Confiamos en Cristo Jesús  en quien la gracia y la verdad están perfectamente unidas (Juan 1:14). Nos apegamos a Su Palabra, en la cual la verdad y el amor viven en perfecta unión (Efesios 4:15; Filipenses 1:9; 1 Tesalonicenses 2:8). Amamos Su Iglesia – viviendo y hablando la verdad en amor, creciendo en Él quien es la Cabeza, y edificando en amor a medida que cada parte hace su obra (Efesios 4:15-16).

Deseamos animar esta unidad en verdad y amor a través de una visión fresca para la consejería bíblica. Cuando preguntan, ¿qué hace a la consejería verdaderamente bíblica? Nos unimos para afirmar:

La Consejería Bíblica sucede cuando y donde la gente de Dios tiene conversaciones que estén ancladas en las Escrituras, centradas en Cristo y el Evangelio, cimentadas en teología sana, dependientes del Espíritu Santo y la oración, orientadas a la santificación, arraigadas en la vida de la iglesia, fundadas en amor, atentas a cuestiones del corazón, en entendimiento comprensivo, con cuidado exhaustivo, práctico y relevante y orientado en alcanzar.

Te invitamos a que te unas a nosotros en esta jornada de promover excelencia y unidad en la consejería bíblica. Únete a nosotros a medida que buscamos equiparnos unos a otros para promover cambio personal, centrado en la persona de Cristo a través del ministerio personal de la Palabra.