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El 2020 acaba de entrar en la zona de nuestros retrovisores. La mayoría de lugares a los que voy y las personas que escucho, están yendo hacia adelante, esperando tener un mejor año que el que acabamos de terminar. Y mientras comparto esto contigo, quisiera animarte a bajar la velocidad un poco y reflexionar sobre el año que pasó y qué es lo que Dios ha hecho en nosotros, a través de nosotros y por nosotros. En muchas formas el 2020 es un año que todos quisiéramos olvidar, pero si simplemente buscas borrarlo de la mente o ignorarlo, nos perderíamos de toda la obra que Dios ha hecho a través de este año tan retador.


Santiago 1:2-4 es un pasaje familiar para los consejeros bíblicos. Nosotros los usamos regularmente cuando estamos ayudando a personas que se encuentran en sufrimiento. El pasaje dice: “Tengan por sumo gozo, hermanos míos, cuando se hallen en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de su fe produce paciencia, y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que sean perfectos y completos, sin que nada les falte”.


A menudo he corrido a este pasaje y salto directamente a la parte del “gozo” mencionado en el versículo 2. Quiero que la gente se regocije y vea el bien que Dios está haciendo. Pero algunas veces, corro allí demasiado rápido. Ir directamente a la parte del “gozo”, ignora el contexto del pasaje y las instrucciones a pensar, "contar o considerar", y entonces "saber" lo que Dios está haciendo. Santiago no ordena a las personas a simplemente “tener por sumo gozo…” como un imperativo que no provee una razón del por qué. Él les dice que ellos deberían de considerar sus tribulaciones como gozo, por una reacción en cadena que inicia en la mano soberana de Dios; las tribulaciones ponen a prueba la fe y producen paciencia. El Espíritu Santo hace posible que las soportemos para que los planes de Dios en nosotros se lleven a cabo y seamos hechos completos en Cristo.

El Apóstol Pablo describe este proceso en un pasaje similar, Romanos 5:3 al 5: “Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza. Y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado”. Ambos pasajes describen un largo proceso que se supone todos los cristianos deben conocer. Nuestro conocimiento del proceso, la forma en que Dios usa las pruebas y tribulaciones, es lo que nos permite regocijarnos en nuestros sufrimientos y considerarlos en última instancia como gozo.


Adquirir y mantener ese conocimiento requiere tiempo, energía y pensamiento. Es fácil de decir pero difícil de lograr.


Dos formas en las que la Escritura nos anima a crecer en este conocimiento son el considerar cómo Dios está usando nuestro propio sufrimiento y qué es lo que Él ha demostrado en el sufrimiento de otros santos. Los pasajes que citamos previamente son muy personales. Santiago y Pablo; ambos animan a los lectores de la Palabra (incluyéndonos) a pensar en “nuestro” sufrimiento o las pruebas que tú atraviesas. Cada uno de nosotros necesita reflexionar en las pruebas o sufrimientos que enfrentaron el año que pasó. Esto requiere de apartar un tiempo para pensar y orar lo que has experimentado en 2020. Ya sea que sea que tengas una resolución de Año Nuevo o no, te desafío a que te tomes un tiempo y pienses en las dificultades que encontraste el año pasado. El propósito no es redundar en el dolor, sino reconocer el dolor y ver lo que Dios ha hecho.

Romanos 5 y Santiago 1 señalan algunas promesas importantes de transformación a través de pruebas. ¿Te has detenido a pensar en cómo has cambiado en el 2020? Pablo describe el objetivo final de este proceso de transformación en Romanos 8: 28-30 cuando nos dice que Dios usa todas las cosas en la vida para hacernos más como Jesús. Si eres un creyente en Jesús, entonces eres más como Jesús en enero de 2021 que en enero de 2020. ¿Puedes ver la diferencia?


Toma un tiempo y responde estás preguntas:

· ¿Qué me han enseñado las pruebas de 2020 acerca de Dios?

· ¿Qué me ha enseñado el 2020 sobre cómo Dios me ve y se relaciona conmigo?

· ¿En qué me forma me parezco más a Jesús hoy que hace un año?

· ¿Qué he enfrentado? ¿Cómo construyó eso mi fe y paciencia/constancia?

· ¿Qué esperanza trajo esa paciencia/perseverancia?

· ¿Qué características de Jesús son más evidentes en mí ahora?


Al tomarme el tiempo para reflexionar y responder las preguntas anteriores en mi propia vida, me he visto animado y reafirmado en mi fe. Mi paciencia con todos (1 Tes. 5:14) ha sido probada y aumentada por la gracia de Dios (aunque seguramente he fallado muchas veces). Mi confianza en la provisión de Dios se ha hecho más profunda. Mi conocimiento y experiencia de nuestro Salvador como un varón de dolores y familiarizado con mucho dolor (Isaías 53: 3); se ha vuelto más real para mí que nunca antes. Y la lista podría seguir…

Lo segundo a considerar es pensar en el sufrimiento de otros santos y lo que podemos aprender de ellos. Santiago 5: 10 – 11 dice “Hermanos, tomen como ejemplo de paciencia y aflicción a los profetas que hablaron en el nombre del Señor. Miren que tenemos por bienaventurados a los que sufrieron. Han oído de la paciencia de Job, y han visto el resultado del proceder del Señor, que el Señor es muy compasivo y misericordioso”. Muchos de nosotros usamos Job como un ejemplo admirable de fidelidad en el sufrimiento. Estamos en buena compañía, Santiago lo usa igual. En este pasaje vemos lo que Dios nos enseña sobre Él mismo y Su propósito para el sufrimiento, conforme vemos a otros santos enfrentar dificultades en la vida.


Quizás no hayas enfrentado tantas pruebas este año como otros. Pero has visto a otros en este mundo enfrentando dificultades que no podrías imaginarte vivir. Una de mis amigas y queridas hermanas en la fe es un gran ejemplo para muchos de nosotros. Joni Eareckson Tada enfrenta más sufrimiento del que la mayoría de nosotros experimentará y Dios ha usado el caldero de sus pruebas para refinar su fe de manera tremenda. Ella compartió conmigo y algunos estudiantes valiosos pensamientos sobre las pruebas y el sufrimiento.


Cuando reflexiones sobre los santos que has visto sufrir durante el año pasado, tómate un tiempo para responder estas preguntas:


¿Qué me ha enseñado su ejemplo?

¿Qué me ha enseñado acerca de Dios?

¿Veo Su compasión y misericordia expuesta como lo vemos en la vida de Job?

¿Qué me ha enseñado Dios sobre mí?

¿Qué me ha enseñado Dios acerca de los santos que sufrieron este año?

¿Cómo su testimonio me ha animado, desafiado o inspirado?


Tómate tu tiempo y anota esas respuestas también. Luego, si es posible, acércate a esos santos de la manera más personal que puedas y comparte las lecciones que Dios te enseñó a través de ellos. ¿No sería esa una manera excelente de animarlos y traer gloria y honor a Dios reconociendo su obra? Incluso puedes compartir esta publicación con ellos y animarlos a que consideren y respondan las preguntas anteriores; puede que comiencen su lista con el aliento que recibieron de ti.


¡Que Dios sea glorificado y que tú seas transformado mediante la proclamación de sus buenas obras!


Preguntas para reflexionar

1. ¿Qué pruebas has enfrentado este 2020 Y 2021? ¿Qué ha hecho Dios en tu vida a través de estas dificultades?

2. ¿Qué sufrimientos has presenciado en la vida de otros santos? ¿Qué aprendiste a través de su ejemplo?



Sobre el autor


Dr. Curtis Solomon es el Director Ejecutivo de la Coalición Bíblica de Consejería (USA). Su pasión por la consejería bíblica comenzó en 1999 cuando tomó su primer curso en consejería bíblica en El Colegio de Maestros (ahora Universidad) donde adquirió una licenciatura en Estudios Bíblicos. Curtis ha desarrollado y aplicado su pasión por la consejería bíblica en la iglesia, y en actividades para eclesiásticas y contextos académicos. Tiene varios estudios avanzados el Seminario Bautista Teológico del Sureste incluyendo una maestría en Divinidad, una maestría en Teología y un doctorado en Filosofía. Curtis es un veterano de la fuerza aérea y ex empleado del Departamento de Asuntos de Veteranos. Su trasfondo militar inspiró su investigación doctoral en Estrés Post-Traumático. Curtis está certificado por la Asociación de Consejeros Bíblicos Certificados (ACBC) y sirve como Catedrático en la Universidad Boyce, Profesor invitado en diferentes institutos, Conferencista, Ponente y Entrenador en Consejería. Él y su esposa Jenny se cara son en el 2003 y tienen dos maravillosos hijos.



Traducido por: Adriana Rene / Mariana Robles

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