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Lecciones de consejería en Navidad


Por: Heath Lambert

Parte 1: Esperanza


“He aquí, la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, (que traducido significa: Dios con nosotros)” Mateo 1:23


Este pasaje informa la historia de navidad tanto como cualquier otra historia en la Biblia, y estamos acostumbrados a leerla en esta temporada del año. Aunque la encuentres familiar —mira otra vez. Está llena de impresionante, sobrecogedor, asombroso y maravilloso poder. Déjeme señalar solo tres cosas.


El nacimiento virginal


Primero, una virgen concibe y da a luz un hijo. ¡Wow! Leemos esto por lo menos anualmente y estamos acostumbrados. Pero cuidado, y no deje que la familiaridad le adormezca al increíble poder que aquí se muestra. Hay solo una forma para que una mujer quede embarazada, y usted sabe cuál es. Usted queda embarazada cuando hace lo que la gente casada hace, y no puede quedar embarazada cuando no lo hace. Hablar de una concepción y nacimiento virginal suena tan posible como tomar sangre de nabos, eficiencia burocrática y otras cosas incoherentes. Ese tipo de cosas no suceden. No pueden suceder.


Pero entonces Dios interviene con su poder.


Por una muestra omnipotente de soberanía Él hace que una mujer quede embarazada aunque ella nunca ha estado con un hombre. Asombroso, increíble, impresionante.


Dios encarnado


Segundo, Encontramos que el niño que esta mujer ha concebido es Dios encarnado. ¿En serio? De Nuevo, no permita que su conocimiento anterior de este concepto falle en dejarle asombrado. El Dios del universo entero dejó su gloria celestial y se convirtió en un cigoto, entró en un útero, y finalmente nació como un niño llorando. Michael Card cantó de esto en su canción: Al Misterio…


Una ficción tan fantástica y salvaje.


Una madre creada por su propio hijo.


Un bebe sin esperanza que llora,


Era Dios encarnado y el hombre divinizado.


“El Dios del universo entero dejó su gloria celestial y se convirtió en un cigoto, entró en un útero, y finalmente nació como un niño llorando.” Heath Lambert


Piense acerca de eso por medio minuto. El Dios eternal, pre-existente y autosuficiente —infinito en todas las perfecciones—se convirtió en un ser humano con pestañas y un corazón palpitante, es verdaderamente asombroso.


Emanuel, Dios con nosotros


Tercero, Dios vino a estar con nosotros. Quizás sea más difícil estar sobrecogido con esto. Tendemos a pensar que somos muy buenos—incluso maravillosos. ¿Por qué no querría Dios venir a estar con nosotros? El problema es que no somos maravillosos, no somos buenos. Ni siquiera estamos bien. Somos malos. Dios hubiera podido dar muerte a cada uno de nosotros y ser perfectamente justo en hacerlo. En su lugar, Él vino para estar con nosotros.


Si—por un milagro de gracia—tú estás capacitado para verte a ti mismo como el pecador que eres, entonces quizás esto te mueva a las lágrimas. Tú, Pecador, desobediente, rebelde. Dios vino para estar contigo. ¡Eso es Maravilloso!


Navidad, consejería, y esperanza


¿Ves tú la esperanza disponible en estos versos?


Quizá tú, o alguien a quien tú estás ayudando, está desesperado enfrentando alguna dificultad. Quizá estás quebrantado por el peso de un dolor terrible en tu vida y estás tentado a pensar que las cosas nunca van a mejorar. Necesitas mirar al nacimiento virginal y tener esperanza. Servimos a un Dios que abre el vientre de las vírgenes. Ese poderoso Dios que es capaz de desafiar las expectativas en tu vida y sobrecogerte con ese mismo poder cuando confías en Él.


“Si por un milagro de gracia tú estás capacitado para verte a ti mismo como el pecador que eres, entonces quizás esto te mueva a las lágrimas. Tú, Pecador, desobediente, rebelde. Dios vino para estar contigo.” Heath Lambert


Quizá tú, o la persona a quien estás ministrando, es como la persona de la que hablé hace unos minutos. Tú piensas que Dios te ha abandonado, que cuando Él te ve, ve a un pecador asqueroso quien es un desperdicio de su tiempo. ¿Por qué querría Él gastar algo en alguien pecador como tú?


Tú necesitas mirar a Cristo—llamado Emanuel—y tener esperanza. Sí, eso es verdad. Eres más pecador de lo que puedes soportar si tuvieras ojos para ver toda tu culpa. Pero esta es la cosa: Dios tiene ojos para ver todo ese pecado, Él envió a su hijo para acercarse a ti y estar cerca de ti. ¡Qué esperanza saber que Dios ama acercarse y estar con los pecadores!


Como personas necesitamos esperanza. Como consejeros necesitamos dar esperanza. La navidad nos recuerda que una manera en la que podemos encontrarla es mirando en el pesebre y ver a un pequeño bebé con una madre virgen quien, aunque envuelto en pañales y chupándose un dedo, es el maravilloso Dios que vino para estar con pecadores como nosotros.


Como personas necesitamos esperanza. Como consejeros necesitamos dar esperanza. Heath Lambert


¡Departe de todo el equipo de Coalición de Consejería Bíblica les deseamos Felices Fiestas!

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