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¡Dios salve a mis hijos!

Actualizado: 5 de jul de 2019


Los padres cristianos desean que sus hijos sean salvos. Creemos que la salvación de nuestros hijos, no solo los mantiene fuera del infierno y los lleva al cielo, sino que también los ayuda a vivir vidas que honran a Cristo. Dormimos mejor sabiendo eso. La gran presión de la que no se habla en los hogares cristianos es que los hijos hagan una profesión de fe en Jesús. Algunos niños lo hacen y parece genuino. Algunos niños dicen las palabras pero no parecen entender el punto. Y algunos niños resisten profesar su fe en Cristo solo por molestar a sus padres. Hemos tenido un poco de todo eso en nuestra familia.


La salvación no está garantizada, incluso si envolvemos a los hijos en una cultura cristiana, los fomentamos con una escuela basada en la fe y los sumamos a los valores familiares. Llevar a los hijos al grupo de jóvenes con la expectativa de que saldrán por el otro lado como “buenos seguidores de Jesús” es tentador pero irrazonable.


Nuestra tendencia es reducir la salvación a algo tan esencial como una profesión de creencia o un cambio de vida. La salvación es asociada con “identificarse como cristiano”. Pero en la Biblia, la salvación es en realidad una realidad mucho más profunda. Es la obra definitiva de Dios en reclamar pecadores perdidos para sí mismo. Es una compra de por vida, eternamente asegurada por una relación con el Dios soberano a través de la fe en el sacrificio expiatorio y la resurrección corporal de Jesús (Romanos 1.16). Solo Dios determina quien es salvo (Efesios 2.8-9; 2 Timoteo 1.9). Él da Su Espíritu Santo como garantía de salvación. (2 Corintios 1.22), así tenemos la confianza de que nuestra confesión de fe es genuina y duradera.


Como padres, necesitamos abrazar este rico y profundo entendimiento de la salvación. Nos ayudará a protegernos de la tentación de hacer que nuestros hijos pronuncien la oración de fe, que tomen una decisión cristiana o que vivan una vida cristiana apartada de la obra transformadora que solo Cristo puede proveer “por gracia, a través de la fe” (Efesios 2.8).


El papel de los padres en la salvación de los hijos.

Entonces, ¿es esta una de esas cosas de “Dios lo pongo en tus manos”, donde esperamos que Dios haga lo que quiera con nuestros hijos? La Biblia enfatiza que la salvación incluye una respuesta a este regalo de salvación, una respuesta de fe en Cristo tal como se revela en el evangelio, y el cambio de una vida de rebelión en contra de Dios a una vida de fe y obediencia. Este aspecto de la fe y el arrepentimiento es algo que podemos ayudar a nuestros hijos a comprender. No podemos convertir a nuestros hijos, pero si podemos ayudarlos a entender lo que significa la fe. Dios mismo nos llama a esta obra (Proverbios 22.6, Efesios 6.4, Marcos 10.13-16). ¿Cuáles son algunas maneras en que podemos participar en esta obra salvadora de Dios?


Traerles el evangelio por medio de enseñarles la verdad.

La verdadera fe requiere contenido. Pablo dice que el evangelio “es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Romanos 1.16). Creemos en una persona, Jesús, pero la salvación es la fe en lo que hizo y por qué dice que importa, lo cual es el evangelio. “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10.17).

La enseñanza pude venir en muchas formas. Puede venir a través de las oportunidades educativas que nuestros hijos reciben en la iglesia. Podemos enseñarles la verdad por medio de nuestra consiente instrucción. Pero la manera más efectiva de enseñarles es de la misma manera en que nosotros vemos al padre enseñarle al hijo en el libro de Proverbios. A lo largo del camino de la vida, reconocemos la obra de Dios y relacionamos la verdad de Dios con nuestra vida diaria.


Traerles el evangelio ayudándolos a considerar la salvación.

Los niños a quienes se les enseña de Jesús deben tener en cuenta lo que saben. Es importante que nuestros hijos sean dueños de su propia fe en algún momento. Necesitan moverse de la aceptación de las verdades en las que han sido enseñados, a una confianza personal y completa en Cristo. Necesitan pasar de la obediencia a los valores paternales a la obediencia a Jesús como Señor y Salvador. Una manera de hacerlo es simplemente preguntarles cuál de las siguientes afirmaciones es más precisa en este momento:

  • Sé que soy cristiano.

  • Creo que soy cristiano.

  • No estoy seguro si soy cristiano.

  • No creo que sea cristiano.

  • No quiero ser cristiano.

No hay una respuesta inaceptable a esta pregunta. Esta es solo una línea de base para involucrarnos más en el tema.


Traerles el evangelio ayudándolos a contar el costo de seguir a Cristo.

Los padres no les hacen un favor a sus hijos ofreciéndoles fe como una forma para salir de problemas. Una verdadera relación con Cristo es costosa (Lucas 14.27). Somos llamados a seguirle a Él, a morir a nosotros mismos y al mundo, y a vivir para Él. Una manera de saber que nuestros hijos están probando la verdadera fe, es cuando los vemos afrontar lo que viene a ellos en la vida como una oportunidad para confiar en Dios, obedecer a Dios y crecer en Dios. Debemos estar dispuestos a ceder lo que creemos que es mejor, por lo mejor de Dios para nuestros hijos en Su obra salvadora. ¡Eso requiere fe en nuestros corazones!


Traerles al evangelio por medio del pueblo de Dios.

Si entendemos a la iglesia como una institución a la que nos afiliamos o como un conjunto de actividades que encajamos en nuestras ocupadas vidas, fallaremos en comprender la conexión entre la fe personal y el propósito de Dios. La fe salvadora no es principalmente una experiencia personal. Es la salvación dentro de una comunidad de salvos, una comunidad que se une, se apoya unos a otros, y representa la misión de misericordia de Dios en un mundo muerto. Cuando colocamos nuestra familia dentro de la iglesia, experimentamos el efecto de maduración y construcción que la iglesia está diseñada por Dios para producir (Efesios 4.7-15). En la iglesia, la parte más importante de cada miembro se nutre a través de la enseñanza y la predicación de la Biblia. Nos relacionamos con otros para ser parte de algo que importa no sólo en esta vida, sino en la vida venidera.


Por supuesto, el gran puente de unión entre el papel de Dios y el nuestro en la salvación de nuestros hijos es la oración. Oramos fervientemente y con confianza en que Dios intervendrá en la vida de nuestros hijos porque ellos tienen una necesidad y Él es la respuesta. Cuando todo lo demás se agota, la oración es lo mejor.


Preguntas para reflexionar.

Cuando piensas en el estado espiritual o dirección de tu hijo ¿Qué temores encuentras que aumentan? ¿Cómo oras por tus hijos? ¿Cómo enfocarías la evangelización de tu hijo de una manera diferente si ves un corazón frío a las cosas de Dios?

Andy Farmer ha sido pastor en Covenant Fellowship Church en Glen Mills, PA desde 1993. Él sirve a la familia de iglesias Sovereign Grace en consejería bíblica y plantación de iglesias. Andy es el autor de Trapped y Real Peace.


Traducido por Noé Torres Escalona.



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