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El Incomparable Yahweh


Desde Génesis 3, los seres humanos creados a imagen de Dios instintivamente invirtieron su papel. Quienes fuimos hechos a la imagen de Dios ahora tratamos de “hacer a Dios” a nuestra imagen según nuestros deseos. La esencia del problema es nuestro orgullo “propio exaltante” — creer que otras personas existen para que podamos gobernarlas, para darnos reconocimiento y para darnos placer. Y, al contemplar la creación, creer que también existe para que podamos tener el máximo disfrute de su comida, las comodidades y placeres. Además, si reconocemos la existencia de Dios, también se espera que haya de someterse a nuestros caprichos de placer como un genio de la lámpara (manejable). Esta dinámica es la raíz de todas nuestras adicciones personales y conflictos interpersonales.


La Idolatría es la perversión de nuestro gozo en Dios, resultando en placeres esclavizantes fuera del orden creado (placeres, poder, alabanza del hombre, posesiones, paz; Romanos 1:21 – 32). Cuando nuestros corazones están obsesionados con los fugaces placeres de este mundo, nuestra capacidad de percibir este mundo (y su gente) a través de cualquier otro objetivo que lo que el placer nos brinda, es limitada. No seremos capaces de percibir a Dios en nuestras circunstancias difíciles. No seremos capaces de percibir las necesidades de los demás en nuestros encuentros. Y por lo tanto, la idolatría es nada menos que un cambio de los dos grandes mandamientos: amar a Dios y amar a los demás.


Vi y oí

Nuestros antepasados en la fe, la nación de Israel, luchaban tanto como nosotros lo hacemos con la idolatría. La violación por milenios de Israel de "no tener ningún otro dios delante de mí" (es decir, el primer mandamiento, Éxodo 20:2) trajo la severa disciplina de Dios. En las escrituras, Israel es representado metafóricamente como "ciegos" y "sordos", como los ídolos que ellos encantaron (Salmo 135:14-18). La imagen de Israel ser "ciegos" y "sordos" es precisamente el juicio pronunciado por Yahweh en Isaías 6:9 – 13 (para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos "—i.e. sean ciegos y sordos). En contraste a Isaías que vieron y oyeron el Dios tres veces Santo (Isaías 6), Israel sólo podía ver los ciegos y sordos objetos de piedra que esperaban les pudieran traer sus tan deseados placeres.


Sin embargo, la visión de Isaías no fue limitada. El vio y oyó en su totalidad al incomparable Yahweh que es mejor que cualquier placer o disfrute creado en este universo. Vio al SANTO, SANTO, SANTO, Dios, alto y exaltado. Vio y oyó Dios que no es como comida. Vio y oyó el Dios que no es como la fama. Vio y oyó el Dios que no es como el placer sexual. Vio y oyó el Dios que no es como el entretenimiento. Vio y oyó el Dios que no es como cariño. Vio Dios que no es comparable a nada ni a nadie. Esto es, entonces, el significado esencial de "Santo."


He aquí tu Dios

Contemplar el Incomparable Yahweh fue la receta de Isaías para Israel por su idólatra (y nosotros). Después de ser setenta años ciegos y sordos, Israel se encuentra contemplando las razones de su exilio, Isaías da rienda suelta a una visión del Incomparable Yahweh en Isaías 40:12-31. Este santo pasaje es diferente a cualquier otro en la escritura. Isaías invita al oyente a preguntarse, "¿qué o quién es como Yahweh?" Isaías invita a los idólatras ciegos para ver a Yahweh en toda su gloria incomparable.


El incomparable Dios de Israel

¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo, con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados? ¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole? ¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia? He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas; he aquí que hace desaparecer las islas como polvo. Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio. Como nada son todas las naciones delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es. ¿A qué, pues, haréis semejante a Dios, o qué imagen le compondréis? El artífice prepara la imagen de talla, el platero le extiende el oro y le funde cadenas de plata. El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se apolille; se busca un maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva. ¿No sabéis? ¿No habéis oído? ¿Nunca os lo han dicho desde el principio? ¿No habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó? Él está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar. El convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana. Como si nunca hubieran sido plantados, como si nunca hubieran sido sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra; tan pronto como sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarasca. ¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo. Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio. ¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mí Dios pasó mi juicio? ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán. (Isaías 40:12-31)


Contemplar al incomparable Yahweh es la única solución para la ceguera de la idolatría. Cuando vemos a Dios por quién Él es, entonces, ¿cómo podemos compararlo con comida, fama, placer sexual, entretenimiento y cariño como si fueran más deseables?


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¿Qué sugerencias podría ofrecer en cuanto a cómo ayudar a su aconsejado a contemplar al Incomparable Yahvé" de la Escritura y de ese modo ser rescatado de la esclavitud de la idolatría?


ESCRITO POR: BRENT AUCOIN | TRADUCIDO POR: PRISCILA ACUÑA

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