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Elegidos, no olvidados



La soledad del sufrimiento


El sufrimiento tiene una manera de aislarnos. Cuando sufrimos, fácilmente nos podemos sentir solos, la soledad parece seguir al sufrimiento. El Pastor Timothy Keller, adentrándose en las ideas del filósofo francés Simone Weil, escribe que una de las señales del sufrimiento es el aislamiento: "Una barrera crece entre nosotros y aún nuestros amigos más cercanos. Una razón es que usted, la persona que sufre, de repente experimenta un abismo entre usted y casi cualquier persona que no ha experimentado lo que está pasando. La gente con la que usted alguna vez sintió que compartió una experiencia en común ya no lo hace más." Timothy Keller, caminar con Dios a través de dolor y sufrimiento, (Dutton, 2013), 213.


Cuando sufrimos, nos sentimos solos. Quizás, en su caso, esto se exacerba por amigos o familiares que no saben cómo relacionarse con usted. Esta torpeza social también crea una sensación de rechazo, añadiendo al dolor existente que ya está experimentando. Encima de todo, otra dificultad es que uno se siente olvidado por Dios mismo. Esto puede hacer que el aislamiento a causa del sufrimiento sea casi insoportable. Cuando te encuentras en la tormenta, el dolor es presente pero Dios parece ausente. El sufrimiento y el aislamiento son tangibles, pero el amor de Dios parece intangible. Cuando sufrimos, podemos fácilmente sentirnos olvidados por Dios y por otros.


El pueblo de Dios ha conocido dolor y sufrimiento durante milenios. Actualmente estoy trabajando en el libro del Nuevo Testamento “1ª de Pedro” y me sorprende cómo es importante el tema del sufrimiento. Casi un tercio de las veces que el verbo griego “sufrir” es mencionado en el Nuevo Testamento se encuentran en 1ª de Pedro solamente. El apóstol Pedro está escribiendo a los cristianos que están sumidos en el sufrimiento. Así que echemos un vistazo a cómo este antiguo Pastor dirige a aquellos que están familiarizados con dolor y tristeza.


El pueblo elegido del Padre

Destacan sus primeros versos: "Pedro, Apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos según la presciencia de Dios Padre..."


¿Qué es lo primero que Pedro dice a los cristianos heridos? ¿Les da algún consejo? No, él les recuerda de quienes son. Específicamente, él les recuerda quienes son en relación a Dios: Elegidos (no olvidados). Dios nos ha elegido, hemos sido elegidos según la presciencia del Padre celestial.


Este concepto de ser pueblo elegido de Dios originalmente era aplicado al pueblo de Dios en el Antiguo Testamento y tenía un fuerte énfasis étnico en él. Pero ahora Pedro lo aplica a todos los que han puesto su fe en Cristo. Esto realmente es notable y digno de reflexión: aunque no hemos hecho nada para merecerlo (todo lo contrario, de hecho) hemos sido elegidos por Dios. El privilegio de conocer a Dios como Padre, es nuestro. Tenemos acceso a Él en cualquier momento, incluso en nuestro sufrimiento. En nuestro dolor, nuestro Padre no nos olvida.


Como consejero, he visto la importancia de cómo nos vemos a nosotros mismos, particularmente en medio de la dificultad. Cuando estamos sumergidos en el dolor y sufrimiento, estamos tentados a vernos a nosotros mismos como irrelevantes, como fracasados o incluso como personas que son rechazadas y olvidadas por Dios. Es muy fácil permitir que nuestras circunstancias, sobre todo nuestro dolor y sufrimiento, moldeen nuestro sentido de identidad, pero el reto que tenemos frente, es vernos a nosotros mismos como Dios lo hace. Él nos ve como su pueblo elegido, no olvidado, no rechazado. Si usted pertenece a Cristo, si ha puesto tu fe en Jesús, entonces esta es la gloriosa verdad que tenemos: Dios el Padre te ha personalmente escogido, con su mano. Él te conoció, y Él te conoce ahora. Él está contigo. Él te recuerda. Aunque puedas ser olvidado por otros, Dios te conoce. Le perteneces. Y aun cuando el sufrimiento que experimentamos genera aislamiento, aunque podemos sentirnos rechazados y olvidados, Dios te conoce y te recuerda. Tú eres su hijo elegido. Él está contigo en la tormenta. ¿Puedo animarte a detenerte en esta idea? Meditar en tu identidad y su presencia, y luchar contra el aislamiento del sufrimiento con la verdad de su amor. Él te ha escogido y te recuerda. No eres rechazado y olvidado. Eres elegido y recordado incluso en medio del sufrimiento.


La sorpresa y el confort de un Salvador “experimentado en quebranto”.

Finalmente, uno de las más sorprendentes y reconfortantes verdades de la fe cristiana es que Dios conoce personalmente el sufrimiento. En lugar de proveer sólo verdades espirituales a distancia, Dios se hizo hombre en Jesucristo y vivió una vida de sufrimiento. Jesús puede relacionarse con usted porque Él tuvo que caminar a través de los mismos problemas en los que nos encontramos. Jesús conoce personalmente las muchas miserias de este mundo. Además de eso, Él es cercano, Él está con nosotros en el dolor como un amigo en el cual apoyarse, un Señor a seguir y un Salvador en el cual encontrar descanso.


Él tomó nuestros pecados y nuestras penas. Él las hizo como propias para que podamos encontrar perdón, vida, refugio y descanso en Él. Él está contigo en la tormenta. Clama a Jesús, porque somos elegidos, no olvidados.


ESCRITO POR: KYLE JOHNSTON | TRADUCIDO POR: PRISCILA ACUÑA

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