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Padre primerizo: 12 cosas que necesitas saber


¿Tu esposa está embarazada? Hay muchas cosas en qué pensar cuando uno se prepara para la paternidad. Aquí hay 12 puntos a considerar antes de conocer a tu hijo o hija.


1. Tú lo va a estropear.

¡Auch, qué manera de empezar! De todas las maneras para empezar, ¿por qué así? La Biblia me dice que tú eres un pecador (como yo) y, en consecuencia, vas a necesitar la gracia de Dios todos los días. Sólo recuerda esto ahora… y no lo olvides, porque tendrás que recordarlo muchas veces en los próximos años. Dirás tonterías, olvidarás las cosas, te enojarás, cansarás y frustrarás (especialmente en los primeros meses cuando te veas privado del sueño). Todo esto pasará porque eres imperfecto.


Por lo tanto, pide gracia ahora mismo a tu esposa. Recuérdate ahora tu necesidad de gracia. Pídele a Dios ahora que te ayude a ser un padre que se caracteriza por la gracia. Paternidad llena de gracia: eso es lo que tú, tu esposa y tu hijo necesitarán.


2. Tu esposa te necesita.

Es más que probable que tu esposa haya estado un poco enferma recientemente. Los mareos de la mañana se encargan de eso. Ella tiene náuseas todo el tiempo y a menudo está al borde de vomitar. Esta parte del embarazo es difícil, pero los malestares son buena señal porque significa que el bebé sigue creciendo.


Incluso si tu esposa no tiene malestares (algunas mujeres no los tienen), definitivamente se agotará. Así que necesitará más ayuda en casa. Tendrás que quitarte algo de flojera, tanto ahora como especialmente después de que el bebé llegue. Como hombre, no seas tímido u obstinado sobre los deberes domésticos, como sacar la basura, lavar platos y ropa, o hacer la cena. Si no has ayudado con esto antes, considéralo una manera muy práctica de demostrarle a tu esposa lo mucho que la amas. Si te estás preguntando cómo construir intimidad con tu esposa durante este tiempo difícil, ésta es realmente la mejor manera de comenzar.


¡Ella necesita tu ayuda ahora mismo!


La pregunta más común que debes hacerle a tu esposa durante el embarazo debe ser: "¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte?" Asegúrate de revisar eso con ella regularmente para ver cómo puedes servirle tanto antes como después de que el bebé llegue.


3. Sé lo suficientemente humilde como para pedir consejo.

Pregunta a otros padres respecto a algún consejo sobre paternidad. ¿Qué lecciones han aprendido? ¿Qué errores han cometido? Toma tu tiempo para leer sobre la crianza de los hijos, encuentra un buen libro o lee fuentes confiables en internet. Si tu iglesia tiene una, anda a una clase sobre paternidad. Escucha podcasts.


Lo que leas, escuches, o vayas, hazlo junto con tu esposa para que así estén en la misma página con respecto a la paternidad. Habla con tu esposa sobre tus temores, alegrías y expectativas. Ora con ella por el bebé, oren por un niño sano y por fortaleza del Señor para sostener a tu esposa, pero comiencen también a orar para que tu hijo conozca el amor de Dios.


Si no haces nada preparándote para convertirte en padre, tomarás la postura predeterminada de tu familia y serás un padre como lo fueron tus padres. Para algunos puede ser algo bueno, pero para muchos de nosotros, no lo es.


4. Dios está en control.

Como padre, vas a desear controlar a tu hijo o ser "soberano" en su vida de una manera que sólo Dios puede. Especialmente en el primer año, se te recordará este hecho cada que quieras que tu bebé haga algo (dormir, comer, eructar, dejar de llorar) y, sin embargo, nada de lo que hagas parecerá ayudar. Estos momentos no suceden todo el tiempo, pero sí suceden y sirven como un buen recordatorio de quién está realmente en control.


Imagina esta situación: Es la mitad de la noche, has alimentado al bebé, le has puesto un pañal limpio, y aun así se niega a volver a dormir. Peor aún, está llorando sin parar. Tienes esta sensación de sentimiento de condenación, y un pensamiento pasa por tu mente, "Nunca más pensaré que yo estoy en el control".


En momentos como esos, te hará bien recordar que: Dios es tu Señor; Él es soberano sobre el corazón y la vida de tu bebé; y tú no lo eres. Esta no será la última vez que tengas que recordar que Dios está en control y no tú. Esto puede parecer aterrador al principio (¿a quién le gusta no tener el control?), pero cuando te das cuenta que Dios sabe lo que es mejor para ti y tu hijo, podrás confiar en Él durante tus largos días y noches de crianza.


5. Ten cuidado: Tu vida sexual cambiará.

Para algunos esto comienza en el embarazo. Tu esposa tiene malestares, así que el sexo se reduce. A medida que el embarazo avanza, el sexo puede ser incómodo. Después que nace el bebé, tendrá que recuperarse (y la recuperación es más larga después de una cesárea). Como el bebé está con ustedes a todas horas de la noche, ambos desesperadamente querrán dormir, pero tú (secretamente) anhelas tener intimidad con ella. En medio de todo esto, el sexo será menor.


No te preocupes, finalmente la intimidad volverá. Una manera más de ayudar a tu esposa a través de este tiempo es aceptar que esta es una temporada difícil para la intimidad y no presionarla para tener sexo cuando ella no esté lista para ello.


6. Estar en la misma página antes de que el bebé llegue, en cuanto a las visitas.

Algunas parejas quieren a su familia cerca cuando el bebé nace. Otras parejas necesitan un poco de espacio antes de que su familia o amigos empiecen su invasión.

Asegúrate de hablar con tu esposa acerca de tus deseos en cuanto a esto antes de que llegue el bebé. ¿Quieren visitas de sus padres? ¿Cuándo podrá la familia ver al niño? ¿Qué pasa si sus amigos de la iglesia o el trabajo preguntan acerca de visitarles? Responda a estas preguntas ahora, en lugar de hacerlo al momento de que el bebé llegue.


7. El parto es espantoso y sorprendente a la vez

La primera vez que vi a mi esposa dar a luz a nuestro bebé, me quedé sin habla. Sangre, fluidos corporales, médicos y enfermeras en todas partes, máquinas, luces, sonidos. La ansiosa espera por el momento que está por llegar, el dolor de las contracciones, y el paciente amor a mi esposa a través de los altos y bajos de cada contracción. Era mucho para digerir, y eso que fue un parto normal.


Muy pocas cosas en mi vida encajan en la categoría de milagro, pero el parto ciertamente lo es. El momento es impresionante. Cuando mi esposa quedó embarazada de nuestro segundo hijo, me acerqué al parto con la actitud: "Ya he estado allí, ya he hecho esto antes." ¡Pero estaba equivocado! El segundo nacimiento fue tan milagroso y maravilloso como el primero.


8. La crianza de los hijos es una gran imagen de Dios.

Después de convertirte en padre, crecerás en tu comprensión del amor de Dios por ti. La crianza de los hijos es una gran imagen del amor de Dios por sus hijos.


Cada vez que abraces a tu hijo que llora te recordará cómo Dios se preocupa por ti (1 Pedro 5:7). Cuando tu hijo se raspe la rodilla y tú la limpies y la vendes, piensa en cómo Dios te consuela en la angustia (2 Corintios 1). Si tu hijo te despierta en medio de la noche, recuerda que Dios nunca duerme, sino que Él te cuida día y noche (Salmo 121: 3-4). Si tu hijo comete un error, piensa en cómo Dios nos disciplina en su amor y también perdona cuando se lo pedimos, no importa cuán a menudo fracasemos (Hebreos 12:7-11; 1 Juan 1: 9-10). Pensar en todas las formas en que Dios es un Padre perfecto tanto para ti como para tu hijo te llenará de agradecimiento.


9. Prepárate para la falta de sueño.

Tendrás menos horas de descanso por el día y muchas noches sin dormir. Es increíble cómo una pequeña persona puede causar tanto cansancio. Habla con tu esposa sobre cómo puedes ayudarla a descansar, ya sea al quedarte con el bebé por la noche o asegurarte de que pueda dormir durante el día.


Es tu trabajo asegurarte que ella descanse tanto como sea posible y que no sienta una gran presión al ocuparse de las cosas de la casa. Quítate la pereza siempre que sea posible para que ella pueda descansar.


10. Ajusta tus expectativas

No asumas que podrás hacer todo de la misma manera que antes. Tendrás que ajustar tus expectativas y las expectativas de tu familia y amigos acerca de viajes, fiestas, salidas, etc., lo notarás luego de que el bebé nazca.


No hagas ningún compromiso importante antes de que nazca el bebé que pueda obstaculizar tu capacidad de servir a tu familia después del nacimiento del bebé. Una vez que se han establecido en una nueva normalidad post-bebé, puedes volver a evaluar tus compromisos y decidir lo que sería prudente retomar.


11. Comienza a orar por la salvación de tu hijo.

Debido a que no has conocido a tu hijo o hija todavía, hay una oportunidad para que puedas soñar lo imposible. Tu hijo o hija podría ser lo suficientemente inteligente y políticamente correcto como para convertirse un día en Presidente de tu país. ¿Imposible? Dile eso a Bill Clinton o a la madre de Barak Obama. Tal vez tú te conformarías con que sea un jugador de las grandes ligas de futbol o un jugador de la NFL.


Mi padre quería que sus hijos fuéramos médicos, abogados o bancarios, así tendría gente para cuidar de él en su vejez. La mayoría de los padres sin embargo, a medida que pasan por los altos y bajos de la crianza de los hijos, pasan del sueño imposible a un sueño más realista (sólo quiero que mi hijo se case bien, y sea un miembro decente de la sociedad).

Pero la esperanza más importante para cada padre cristiano es sólo algo que Dios podría conceder; que Él salve a su hijo (Jonás 2:9). Comienza a orar incluso ahora por la salvación de tu hijo. Es mejor tener un hijo obrero que sea fiel y temeroso de Dios, que un presidente incrédulo.


12. Mira al mejor de los padres.

El Padre más grande, el Padre de todos los padres, es nuestro Padre celestial. Él nos da el cuadro final de lo que la paternidad verdadera es. Mirar a los ejemplos establecidos por otros padres y leer libros escritos por padres experimentados puede ser útil. Con cada buen padre, tenemos una idea de cómo crecer en el amor por nuestros hijos. Pero a medida que nos enseñan los principios y nos cuentan historias sobre la crianza de los hijos, sólo obtenemos un fragmento de la imagen de lo que podría ser un verdadero padre.

La única imagen completa de la paternidad viene cuando miramos a Dios. La verdadera paternidad se encuentra en el carácter de Aquel que estuvo dispuesto a enviar a su Hijo a morir en la cruz por pecadores como tú y yo. Sólo Él sabe cómo ser padres a la perfección. Cuando tu paternidad se queda corta (como ciertamente será), puedes mirar a Dios que hace todas las cosas bien. Puedes depender de Él para hacer lo que no puedes hacer y para darte sabiduría cuando no tengas ninguna. Como padres miren a Dios y dependan de Él en los días venideros.


He sido padre durante muchos años. Ha habido muchos días buenos y muchos días malos, pero a través de todo esto, nuestro Padre celestial ha permanecido fiel a mi familia. Debido a que Dios ha sido fiel en el pasado, puedo mirar hacia el futuro con la confianza de que Él seguirá siendo el mismo, presente, fiel, perdonador y amoroso Padre para mí, mi esposa y nuestros cinco hijos (1 Tesalonicenses 5:24). Con muchos años de paternidad, estoy tan agradecido a mi Dios fiel que brinda gracia en abundancia a aquellos que no lo merecemos.


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¿Conoces a alguien que se está preparando para los grandes cambios que vienen al ser padre?


ESCRITO POR: DEEPAK REJU


TRADUCIDO POR: MIGUEL LINARES

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