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ACONSEJANDO A UN ABUSADOR: 3 PASOS


La violencia doméstica es algo que ningún consejero quiere encontrar, pero con un informe de 1 en 3 mujeres que afirman haber experimentado violencia por parte de su compañero íntimo, la desafortunada realidad es que los hombres en nuestras iglesias abusan de sus esposas. La iglesia debe ser elogiada como defensora de los oprimidos y como una entidad que llama a los abusadores al verdadero arrepentimiento, pero con demasiada frecuencia no ha logrado este ideal. Gracias a Dios que incluso en un tema complejo como la violencia doméstica, ambos, tanto abusadores como sus víctimas pueden tener esperanza en el Evangelio.


Aquí hay tres pasos a tener en cuenta al aconsejar a un abusador:


1. Reconoce el pecado

Para un hombre que se entrega a tendencias abusivas, puede ser fácil excusar, justificar o racionalizar el abuso, citando la supuesta falta de sumisión de su esposa o la provocación de su ira como el verdadero problema. El consejero bíblico debe dedicarse a exponer la miseria del pecado de abuso y rechazar las excusas del aconsejado.


La recopilación de datos sobre comportamientos pecaminosos específicos es la primera pieza del rompecabezas para caminar en un verdadero cambio de corazón. Por el pecado específico de abuso, este proceso de descubrimiento puede ser incómodo, especialmente cuando el consejero comienza a reconstruir las palabras específicas y las acciones utilizadas contra su víctima. Pero este descubrimiento no pretende ser una práctica en la introspección mórbida, acumulando culpa y vergüenza en el abusador. En cambio, está destinado a atraer al abusador al arrepentimiento.


La iglesia debe ser elogiada como defensora de los oprimidos.

Como consejero, será su trabajo ayudar a preparar a este aconsejado para la confesión, y para hacerlo, debe entender correctamente cómo ha violado específicamente la ley de Dios. El apóstol Juan nos recuerda que "si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar" (1 Jn 1:9 RVR 1960, énfasis mío). En este primer paso hacia el cambio, el aconsejado debe confesar específicamente, con una comprensión del impacto de su pecado sobre sus seres queridos y la violación de la ley de Dios que ha cometido.


2. Dirígete al corazón

Al aconsejar un caso que involucre un tema tan acalorado y emocional como la violencia doméstica, puede ser fácil pasar por alto el verdadero punto de la consejería. El consejero podría sentirse tentado a sentir que el caso se concluyó con éxito si el abusador simplemente dejó de abusar físicamente de su esposa. Bíblicamente, sabemos que el comportamiento proviene del corazón. Cristo mismo pinta un cuadro de esta verdad, diciendo que "El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo, porque de la abundancia del corazón habla la boca.” (Lc. 6:45 RVR 1960). Si simplemente buscamos la modificación del comportamiento de nuestros aconsejados, hemos fallado por mucho en el blanco.


Con el fin de discernir las motivaciones profundas del corazón, el consejero sería sabio al reunir muchos datos. Por lo general, las preguntas sobre "por qué" no son efectivas en la consejería, ya que es más probable que las personas culpen de su pecado al comportamiento del otro. Esto es especialmente cierto en el caso de los abusadores. Preguntarle a un abusador por qué golpeó a su esposa le abrirá la puerta para que culpe a su percepción de falta de respeto o sumisión, el castigo de ella hacia él o algún otro aspecto de su comportamiento que lo haya provocado. Esto no es lo que buscamos. En cambio, hacer preguntas sobre "qué" proporciona datos más específicos, precisos y valiosos.


Por ejemplo, preguntarle al aconsejado "¿Qué esperabas que hiciera tu esposa después de que comenzaste a llamarla con esos nombres?" Puede exponer los verdaderos deseos del corazón. A través de preguntas sobre "qué", el consejero puede descubrir la codicia por el control, el deseo de poder y el orgullo que generalmente está impulsando a los abusadores. Con este paso, debemos comenzar a buscar el verdadero arrepentimiento. Con base en la descripción que hace Pablo del arrepentimiento piadoso, comienza a buscar el "arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse" (2 Co 7:10 RVR1960). Esto incluiría un reconocimiento de pecado, como se describe en el primer paso, un compromiso para cambiar y caminar genuinamente en la inexperiencia de la vida. Como señala Chris Moles, "¿Cuándo un abusador ya no es un abusador? Cuando se convierte en un alentador.


3. Desarrollar un plan de acción

Después de que se haya producido la verdadera confesión y el arrepentimiento haya tenido lugar, es hora de que el consejero guíe al aconsejado en la creación de un plan de acción. Esto debería incluir metas concretas que plasmen un boceto de la nueva vida que el consejero bíblico está buscando dentro de los próximos seis meses. Pablo describe esto a los Efesios: “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad" (Efesios 4:22-24 RVR1960).


Algunos ejemplos de estos objetivos pueden ser despojarse del orgullo y vestirse de humildad, despojarse del abuso y vestirse de alentar, y despojarse del egoísmo y vestirse del amor por Dios y los demás. Lo más importante, la meta para el abusador debe ser la misma meta para todos los creyentes; "Para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo" (1 Pedro 4:11 RVR 1960).


Rachel Cain es graduada de Texas A & M con una licenciatura en psicología. Actualmente cursa una maestría en Consejería Bíblica de The Master's University, así como certificación ACBC. Rachel vive con su esposo, Jay, en Dallas, TX, donde es miembro de South Dallas Community Church.


Traducido por: Elia Flores

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