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¿Cómo estar satisfecho en el día de San Valentín (y por el resto de tu vida)?


El día de San Valentín está de nuevo sobre nosotros. Los anuncios abundan con novios mirándose y tomándose de las manos a la vista de todos. Esposos y novios se apresuran a la tienda más cercana para una compra de último momento de chocolate y flores. Y, por supuesto, hay una cena especial con una persona especial.


Sin embargo, tú estás solo(a)... otra vez.


Hay tres posibilidades a considerar para el Día de San Valentín.


Opción 1: Para sentirte mejor contigo misma, dejas que cualquier chico te saque. Pues es mejor estar fuera con alguien que estar sola en casa.


Opción 2: Encuentras una manera de distraerte porque no quieres enfrentar la realidad dolorosa de otro año sin estar casado.


¿Cuál te describe mejor? ¿Estás participando de este famoso día con un chico sin sentido o por el contrario están evitándolo por completo?


También está la opción 3: Salir con un grupo de amigas que tienen la misma situación. Encuentras que hay fuerza en los números. Podrías sentirte tentada a revolcarte en la auto-compasión y hasta burlarte de los hombres (¡aunque todos ustedes realmente quieren estar con ellos!).


Pero ninguna de estas posibilidades es muy satisfactoria, ¿verdad?


¿Es Jesús lo que necesitas?

Admito que la verdad puede sentirse hueca cuando los anhelos de tu corazón suenan así:

  • Si no encuentro a alguien, estaré solo por el resto de mi vida.

  • Si no me caso, me convertiré en una vieja solterona.

  • Nunca voy a tener hijos, y eso duele.

  • Tengo partes del cuerpo que nunca se utilizarán para los fines previstos.

  • Sigo preguntándome: "Dios, ¿me has olvidado?" O "Dios, ¿no te importa?"

  • ¿Por qué Dios les ha dado a mis amigos esposa y no a mí?

  • ¿Hay algo mal conmigo?


¿Puedes identificarte con alguno de estos pensamientos? Enfrentar el día de San Valentín solo puede ser doloroso y difícil. No es de extrañar que haya una guerra en tu corazón.


Si Dios envió a su Hijo a morir por ti hace 2.000 años, si Él ha redimido tu corazón y te ha dado la salvación en Cristo, si ha provisto fuerzas diarias para sobrevivir a lo largo del día, si Él sigue llevando la Palabra a tu vida, si Él te da una familia en la iglesia para ayudarte a perseverar a través de las estaciones solitarias, si ha dado Su Espíritu para consolarte, entonces Cristo no te ha olvidado. No, de hecho, Él te ama (Ro. 8:31-38).


Encontrar satisfacción en Cristo, especialmente cuando estás solo, puede parecer que no vale la pena, pero es necesario.


¿Recuerdas cómo cuidó Jesús a la mujer del pozo en Juan 4? Esta mujer pensó que ese día sólo tendría un buen viaje al pueblo. Y entonces ella se encuentra con Jesús. Nuestro Señor se detiene cerca de la heredad que Jacob le había dado a su hijo. Esta mujer samaritana viene a sacar agua y Jesús le dice: “Dame de beber”. Debido a las restricciones culturales y religiosas de los judíos, ella está sorprendida. Pero a Jesús no le importan los tabúes de su época. Ella responde: "¿Cómo puedes tú (un judío) pedirme de beber a mí (una mujer samaritana)?" Ella no puede entender por qué un judío le pediría agua.


Jesús responde señalando a sí mismo. "Si supieras... quién es el que te pide de beber". Si ella supiera quién era Jesús, le pediría agua viva, la vida eterna que Cristo proporciona a través del Espíritu.


La mujer no entiende lo que Jesús está diciendo. Ella piensa que Jesús está hablando de agua natural. Ella le pregunta cómo puede sacar agua de cien pies hacia abajo cuando no tiene un balde. Si Jesús puede proveer agua sin cavar o usar nada para sacar agua, entonces seguramente es más grande que Jacob y los hijos de Jacob.


Jesús intenta aclarar su confusión. “Cualquiera que beba agua natural de este pozo volverá a tener sed. Pero cualquiera que beba del agua que yo les doy nunca tendrá sed otra vez". Él está comparando la sed física con la espiritual. Nuestra sed física por el agua nunca se satisface. No importa cuánta agua extraiga la mujer del pozo natural, volverá a tener sed. La sed espiritual no es una sed de agua natural, sino una sed de Dios. Si la mujer solo se volviera a Jesús y recibiera Su regalo gratuito de vida eterna, a través de Su Espíritu, estaría satisfecha para siempre.


Pero ella todavía no lo entiende. Ella todavía piensa que Él está hablando de agua física, como lo indica su deseo de no tener que "seguir viniendo aquí para sacar agua". Se siente atraída por la idea de no volver a tener sed, y por eso pide el agua.


Ella piensa que lo que necesita es solo agua física, pero lo que necesita es a Jesús. Ella necesita desearlo a Él primero porque solo Él puede satisfacerla para siempre. El agua natural puede satisfacer por un tiempo, pero volverá a tener sed. Jesús señala lo que verdaderamente satisface, no el agua física, sino Él mismo.


¿Qué pasa contigo?

Toma toda tu sed, todos tus deseos que desees satisfacer. Toma esa sed de pareja e hijos, esa sed de amor y compañía, esa sed de seguridad y aceptación. Reconoce que tener un cónyuge podría aliviar tu sed por un tiempo, pero volverás a tener sed. Nada de lo que este mundo tiene para ofrecer, no importa cuán bueno pueda parecer el deseo, puede satisfacer tu necesidad más profunda: tu necesidad de Cristo. Deja de poner tu corazón en el agua que no te satisface y vuelve tus afectos a Cristo.


¿Dejarás que Cristo sea tu principal deseo? En el día de San Valentín, es fácil decir: "Si tan solo tuviera pareja...", pero ningún hombre/mujer puede ser la solución a tu sed. Solo Cristo puede.


En el día de San Valentín, puede que no sientas que Jesús es suficiente, pero lo es. Puedes ser escéptico, pero Jesús realmente satisface. Él es mejor que cualquier novio(a) o esposo(a). Confía en Él hoy y encuentra el verdadero descanso para tu alma.


Preguntas para la reflexión

Si eres soltero o casado, ¿es Cristo tu principal deseo? ¿Cómo sería encontrar satisfacción en Él este Día de San Valentín?


Deepak Reju (M.Div., Ph.D.) es un pastor, consejero, padre de cinco hijos y esposo de su querida esposa, Sarah.



Traducido por: Miguel Linares

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