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Confrontando el pecado sexual de tus hijos


Ella se sentó frente a mí mientras las lágrimas corrían por su cara. Culpa e incertidumbre se entremezclaban en sus palabras. Con el llanto de un corazón roto, ella me compartió, cómo ella y su esposo habían encontrado videos explícitos de material gráfico en la computadora de su hijo de 13 años. ¿Quién era él? Se preguntó. Ella se sentía muy confundida y traicionada. Su hijo participaba activamente en el grupo de jóvenes, era amable con sus hermanos y sensible a las necesidades de los demás. Él era todo lo que un padre pudiera desear. No era perfecto, pero más allá de olvidar hacer la tarea o saltarse los deberes para jugar un poco más video juegos, no había otra cosa que les molestara. Ahora, esto parecía fuera de lugar y mucho más grande de lo que sus padres pudieron imaginar. La reacción de su madre al descubrirlo mostraba el nivel de shock que esto le había traído. Ella me compartió la forma de como encontró los videos en la computadora de su hijo.


Como Padre recuerda tus propias luchas por tu pureza sexual.

Sospechando de su nuevo deseo de ser menos visto cuando “juega video juegos” en su computadora; su madre, un día, realizó una búsqueda en su computadora mientras él estaba en la escuela. Completamente en shock, ella no encontró sitios de juegos en el historial, pero en cambio, encontró videos gráficos y vulgares, de actos sexuales y visitas a páginas pornográficas. Su mundo se vino abajo. El sentimiento de la pérdida de inocencia era insoportable mientras recorría el historial. No pudo evitar gritar fuertemente del dolor.


Cuando su hijo regresó de la escuela ese día, encontró a su madre con un rostro hinchado, que claramente era producto de un largo llanto. Ella trató de contener el llanto, pero al primer intento de hablar con él, ella se derrumbaba y sus lágrimas no se detenían. Él entendió que había sido descubierto, e inmediatamente se molestó y prometió no hacerlo de nuevo. Se disculpó muchas veces y rogó por perdón. Ella deseaba que ya no lo hiciera más. Este era el sentir sobre su hijo; desde pequeño había sabido distinguir lo bueno de lo malo. Él sabía, por la reacción de su madre, que había fallado moralmente. “¿Cómo pudiste hacer esto?”, fueron las únicas palabras que le dijo, mientras lloraba incontrolablemente.


Tus hijos necesitan saber que ellos pueden tener el perdón de Dios, y necesitan saber que pueden tener tu perdón.

Su padre no estaba menos decepcionado y reaccionó de esta manera: en un esfuerzo para que esto nunca pasara otra vez, tomó la computadora de su hijo y le prohibió usarla de nuevo. Para asegurarle que esto era en serio, tiró la computadora a la basura. Ambos, él y su esposa estaban actuando de acuerdo al dolor que sentían, ya que en ese momento no podían pensar cómo actuar debidamente ante su hijo.


En este tipo de situaciones, es todo un desafío para los padres saber cómo actuar. Como padre, esto es un duro golpe. Te cuestionas a ti mismo y a tu hijo al mismo tiempo. Tal vez existe ira mezclada con dolor. Ira hacia tu hijo por la confianza que fue pisoteada. Ira hacia ti mismo por haber sido engañado. Ira en contra de tu cónyuge por no ser diligente en hablar con tu hijo y revisar el usos apropiado de del internet. Tal vez incluso ira en contra de los amigos y amigas de tu hijo por compartir este tipo de sitios con ellos. También puede haber dolor, incredulidad y pena. A pesar de esta situación tan desafiante, es importante no reaccionar de una manera impulsiva.


Ofrecer el perdón a tus hijos hace que el arrepentimiento sea más deseable.

Cuando los padres reaccionan de una manera impulsiva ante el pecado sexual de sus hijos, pueden crear un entorno donde el pecado sexual es “un pecado imperdonable”, pero pensando bíblicamente, esto no es cierto. Las Escrituras nos dicen que la “inmoralidad sexual” puede ser lavada y perdonada (1 Corintios 6:9-11). Reaccionar de manera impulsiva también impide la comunicación continua. Es desgarrador ver a tu hijo caer dentro del pecado sexual; los padres primero necesitan llevar su dolor delante del Señor y estar dispuestos a descubrir el significado de actuar prudentemente en lugar de reaccionar impulsivamente.


Actuar de manera impulsiva también puede mostrarse en forma de castigos, lo que ocasionará que tu hijo te vea como alguien de quien esconderse cuando ella o él fallen. Una vez un padre le dijo a su hija, que si descubría que ella y su novio habían tenido relaciones sexuales no sería bienvenida nunca más en su casa. En otra ocasión un joven me contó que sus padres le habían dicho que, si se veía envuelto en pornografía o en relaciones sexuales, ellos dejarían de pagarle la universidad. Como alumno de nuevo ingreso y joven cristiano, su lucha con la pornografía era muy preocupante para él. Pero no era algo de lo cual pudiera hablar con sus padres porque conocía las consecuencias.


El pecado sexual no es un pecado imperdonable. Es muy serio, pero puede ser perdonado. Tus hijos necesitan oír de su pureza en Cristo. Necesitan saber que ellos pueden ser lavados y limpiados. Ellos necesitan saber y ver que aquí es donde el evangelio es primordial. Cristo murió por su pecado sexual. Necesitan saber que ellos pueden tener el perdón de Dios, y necesitan saber que pueden tener tu perdón. Si Dios no sostiene esto en contra de ellos, tú tampoco deberías. Ofrecer el perdón a tus hijos hace que el arrepentimiento sea más deseable.


El pecado sexual no es un pecado imperdonable. Es muy serio, pero puede ser perdonado.

Actuar de manera impulsiva rompe la comunicación. Hablar acerca de sexo con tus hijos es incómodo y desafiante, pero actuar de manera impulsiva ante sus pecados sexuales hará que sea más difícil hablar contigo en el futuro. Para evitar actuar de manera impulsiva considera lo siguiente:

  • Ve ante Dios primero. Ora por sabiduría para saber cómo orientar a tu hijo. Recuerda tus propias luchas por tu pureza sexual y pídele al Señor que guarde tu corazón en humildad y te dé palabras sabias.

  • Recuerda que el interés sexual es una parte normal del crecimiento. Antes, el sexo opuesto era grosero y molesto, pero de repente, y con ayuda de las hormonas, es mucho más interesante. Tus hijos han sido creados por Dios como seres sexuales. Camina con ellos, entendiendo los límites buenos que Dios ha creado para el sexo y enseñándoles el valor de honrar a Dios con sus cuerpos.

  • Date tiempo para reflexionar antes de responder. En lugar de simplemente reaccionar a situaciones en las que tu hijo se ha visto comprometido o al compartirte una lucha que ha tenido; déjale saber que tú valoras tales conversaciones y que deseas tomar algo de tiempo para pensar cómo actuar y responder.


Únete a la plática.

¿De qué manera pueden los padres aconsejar a sus hijos cuando se trata de pecados sexuales? ¿Qué consejos le has dado a tus hijos?


Eliza Jane Huie es la directora ejecutiva de  Life Counseling Center  en Maryland, donde también se desempeña como consejera bíblica.



Traducido por: Noé Torres

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