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De la codicia al contentamiento


Todos estamos familiarizados con el décimo mandamiento: “No codiciaras.” Desafortunadamente, todos estamos igualmente familiarizados con el deseo mismo. A pesar de saber que no debemos codiciar, todos hemos experimentado ese deseo regularmente. Entonces, ¿cómo superamos la codicia? ¿Cómo comenzamos a controlarla y a tratarla? ¿Cómo nos movemos de la codicia al contentamiento?


Paso 1: Identifica los objetos o las personas que típicamente codicias.

El primer paso comienza identificando los objetos o las personas que típicamente codicias. La codicia siempre ocurre en un contexto particular, y nuestros deseos internos siempre se adhieren a personas o cosas específicas. Entonces, ¿cuáles son las personas o cosas específicas que deseas de más? Quizás hay una persona en particular con la cual deseas tener una relación. Quizás hay un objeto especifico – ese teléfono inteligente nuevo, esos pantalones bonitos, o esa sofisticada computadora portátil. Lo que sea o quien sea – debe ser identificado. Nosotros no codiciamos en lo abstracto; nuestros deseos codiciosos siempre se adhieren concretamente a personas o cosas específicas. Entonces el primer paso para tratar con la codicia en su corazón es identificar las personas o los objetos que típicamente codicias.


Paso 2: Identifique porque usted codicia esos objetos/personas en particular

Esto quizás venga como una sorpresa, pero solo identificar el objeto o la persona no es suficiente. Usted querrá reflexionar en por qué esta codiciando ese objeto o persona en particular. ¿Por qué ellos y no alguien más? ¿Por qué eso y no otra cosa? ¿Por qué esa persona u objeto tiene tanta atracción sobre su corazón?


Hacer esta clase de reflexión le va a ayudar a identificar los deseos más profundos que típicamente le motivan. Estos quizás sean deseos que moldean su vida, que impactan toda clase de áreas. Identificar cuáles son esos deseos que moldean la vida, específicamente para usted, será una ayuda enorme.


Por ejemplo, pueda ser que típicamente codicia aparatos de alta tecnología o vacaciones exóticas. Trate de discernir, porque esas cosas en particular, mantienen tanto atractivo para usted. ¿Es porque prometen aprobación social? ¿O mejoran la productividad? ¿O mejor comodidad o placer?


Completar la siguiente tabla quizás le ayude a identificar estas cosas de manera concreta.


Paso 3: Arrepiéntete y regocíjate

Habiendo identificado cuales son esos deseos particulares de codicia, arrepiéntase de ello. Confiésele al Señor, reconociéndolos como los deseos egoístas que son. Reflexione en la naturaleza ofensiva de tales deseos; comparados con Dios en toda su santidad y belleza, ¿cómo es que estas cosas creadas pueden, posiblemente, tener tanta atracción? Debemos ser humildes en nuestra confesión. El arrepentimiento también envuelve la voluntad de dar muerte a esos deseos – resistirlos y rechazarlos. Debemos dar muerte a lo que sea que pertenece a nuestra humana naturaleza (Col. 3:5), incluyendo los deseos de codicia. Habiéndolo hecho, entonces tornamos nuestros corazones al amor de Dios por nosotros en Jesucristo.


“Las misericordias del Señor jamás terminan pues nunca fallan sus bondades; son nuevas cada mañana; ¡grande es tu fidelidad!” Lamentaciones 3:22-23


Por el amor compasivo de Dios por nosotros en Cristo, podemos ser perdonados. A pesar de nuestra pecaminosidad, podemos ser perdonados. Y podemos ser perdonados repetitivamente – ¡Cuán grande es Su amor por nosotros!


Paso 4: Anhele a Dios a medida que busca el contentamiento

A medida que pasamos tiempo reflexionando en las misericordias de Cristo, vamos a descubrir que nuestros deseos son renovados. Nuestro deseo cambia de las cosas creadas al Dios creador. El Dios trino, en su radiante santidad y amor redentor, se hace más precioso a nosotros. Y, parafraseando el antiguo himno, a medida que tornamos nuestros ojos a Jesús, y miramos completamente su precioso rostro, las cosas del mundo se harán más opacas a la luz de Su Gloria y gracia.


Uno de los versos que encuentro de mucha ayuda en hacer esto es Hebreos 1:3, donde leemos lo siguiente acerca de Jesús:


“Él es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.”


Este verso muestra ambas cosas, quien es Jesús y lo que Él ha hecho por mí. A medida que medito en este verso, y oro esta verdad a Dios el Padre, encuentro que mi deseo cambia. Nuestra meta es desear a Cristo más que a las personas o cosas. Usted quizás identifique otros pasajes que le ayuden a enfocar su mente y corazón en las glorias de Cristo.


Pero habiendo comenzado a experimentar un cambio al nivel de nuestros deseos, ¿hay algo más que podamos hacer para promover el contentamiento? El Apóstol Pablo tiene un consejo útil, y concluimos esta publicación reflexionando en lo que él dice.


Paso 5: acumular tesoros eternos haciendo el bien y siendo generosos. En 1 Timoteo 6:17-19, el Apóstol Pablo escribe lo siguiente:


“A los ricos en este mundo, enséñales que no sean altaneros ni pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en Dios, el cual nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos. Enséñales que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, generosos y prontos a compartir, acumulando para sí el tesoro de un buen fundamento para el futuro, para que puedan echar mano de lo que en verdad es vida.”


Haciendo el bien y siendo generosos, podemos asirnos de la vida que es verdaderamente vida. Estos prácticos comportamientos, refuerzan nuestros deseos por Cristo. Nos ayudan a expresar nuestra esperanza concretamente, y nos ayudan a acumular tesoros eternos como un fundamento firme para la vida venidera.


Contentamiento

Tener contentamiento es, gozar la libertad del deseo por las personas u objetos. Tener contentamiento, es disfrutar a Cristo profundamente de manera que usted puede verdaderamente decir “Jesús es suficiente.” Contentamiento, como el escritor puritano Jeremiah Burroughs lo sabía, es de verdad una joya rara. Pero es una joya digna de buscar. Como el mismo Burroughs dijo, “el estar bien capacitado en el misterio del contentamiento Cristiano es la obligación, gloria y excelencia del cristiano.”[1]


Preguntas de reflexión

¿Puede usted personalmente completar la tabla incluida en la publicación? ¿De qué manera es Jesucristo más deseable que estas cosas? ¿Qué versos le muestran eso? En lugar de codiciar a esas personas y objetos, ¿Cómo podría ser de manera práctica para usted el acumular tesoros eternos? ¿De qué manera práctica se ve para usted, el acumular tesoros eternos? para ayuda con esto, considere completar la tabla de abajo:


Escritor por: Kyle Johnston | Traducido por: Martha Velazquez

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