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Sincera Gracia: ¿Cómo hablar la verdad en amor?


Katherine es una mujer maravillosa en nuestra congregación que ama a Jesús, se queda en casa con sus hijos, y está tratando de ser una esposa fiel para su esposo. Hace unas semanas, Katherine y yo tuvimos una conversación. Ella compartió acerca de su dificultad para compartir sus opiniones de manera que no parezcan dominantes. Katherine es una mujer legítimamente buena y llena del espíritu que quiere ser amorosa con aquellos con quien se relaciona. Ella sin embargo está al tanto de una tendencia en su propia vida – que ha sido confirmada por otros – de ser mandona, sermoneadora, dominante y criticona.


Katherine está perpleja. Ella es apasionada y llena de convicción y deseo de hablar la verdad a la vida de las personas a las que ama. Sin embargo no está segura de entender cómo hacerlo de manera que no sea áspera. Ella humildemente me preguntó acerca de qué podía hacer para hablar honestamente sin sonar insensible.


Ahora claro, ahí está Efesios 4:15 para considerar y aplicar: “…sino que hablando la verdad en amor, crezcamos en todos los aspectos en aquel que es la cabeza, es decir, Cristo.” Si vamos a crecer en Cristo dentro del contexto de nuestras conversaciones, el Apóstol Pablo nos manda dos cosas acerca de nuestras palabras.


Primero, él da un mandamiento acerca de nuestro lenguaje que debe ser verdadero. Segundo, él da un mandamiento acerca del método de nuestro lenguaje, que debe ser amoroso. Todo lo que decimos debe ser ambos, sabio y amoroso. Nuestro lenguaje debe estar lleno de sinceridad. Hablé de este pasaje con Katherine y ayudó, pero ella también estaba un poco desanimada. El pasaje menciona algo que ella ya sabe que no está haciendo, no le da pasos para cambiar.


¿Entonces, que le dije a Katherine para ayudarle a vivir Efesios 4:15? Preguntado de otra manera: ¿Qué otros principios bíblicos podemos usar para ayudar a las Katherines del mundo a saber cómo descansar en la gracia de Jesús para tener un lenguaje que es menos áspero y más sazonado con sal? Efesios 4:15 describe la meta. Ese día a medida que hablamos, le di a Katherine 7 sugerencias para ayudarle a alcanzar esa meta.


1. En humildad, evite tener más alto concepto de usted mismo que el que debe tener.

Estas palabras son, por supuesto, un mandamiento de Pablo en Romanos 12:3, y cuando el Señor regrese y derrame su gracia para obedecerlas perfectamente, nunca más va a haber una palabra dura. Algunas veces nuestras palabras suenan crueles a otros porque –aunque estábamos exactamente en lo correcto y nos comunicamos con el tono perfecto– la persona que las escuchó responde pecaminosamente a ellas. Esto es posible. Pero para aquellos de nosotros al tanto de patrones profundos de orgullo en nuestro propio corazón, debemos tener cuidado de asumir que es verdad.


La realidad es que, para la mayoría de nosotros, nuestras palabras están equivocadas incluso antes de que dejen nuestra boca, porque son generadas de un corazón arrogante y auto exaltado. Mis ideas son correctas; las tuyas son equivocadas. Mis motivos son puros; los tuyos son sospechosos. Mis planes son sabios; los tuyos son necios. Cuando las palabras son sacadas de este pozo venenoso, no van a ser habladas en amor incluso si son técnicamente exactas, porque el amor no tiene envidia no es jactancioso o grosero (1 Cor. 13:4). Mi amiga Katherine necesita aprender, como yo, que antes de que aclare mi garganta para hablar, necesito arrepentirme de la justicia propia que conduce a todas las asperezas.


2. En humildad, considere a otros más significantes que usted.

Estas palabras vienen de la amonestación de Pablo en Filipenses 2. Esta consideración es la imagen de espejo del primer punto. Si vamos a evitar ser ásperos, nuestras palabras no solo necesitan envolver una huida de la auto exaltación, también necesitan incluir un carrera por servir a otros. Cada vez que hablo con alguien, me dirijo a alguien cuyas preocupaciones Jesús quiere que considere por encima de las mías.


Eso significa que necesito hablar como uno que está tratando de servir el interés significativo de otros. A menudo hablamos para servir nuestro propio interés. Queremos que otros escuchen nuestras opiniones, queremos exponer nuestro propio consejo. Estamos ansiosos porque otros vean las cosas a nuestra manera y alaben nuestras ideas. Estamos de camino a hablar amor sabio cuando nos arrepentimos de tales motivaciones y hablamos palabras que honestamente intentan servir a otros en lugar de nuestro propio interés.


3. En humildad, Escuche primero, y hable al final.

Santiago 1:19 dice: “…Esto sabéis, pero que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar.” Cuando me considero a mí mismo con juicio sobrio, y considero su interés más significativo que el mío, entonces este mandato tiene perfecto sentido.


Una humilde consideración de mis propias limitaciones, y un deseo sincero por servirle, naturalmente conduce a un oído que escucha para discernir como mis palabras pueden ser de gran ayuda. Nosotros invertimos este pasaje y hablamos primero cada vez que pensamos demasiado bien de nosotros mismos y pensamos demasiado poco por los interés de otros. La gente va a sentir que nuestras palabras son ásperas, insensibles e irrelevantes si no están conscientes de que hemos escuchado bien sus preocupaciones.


4. En humildad, tratar el asunto tan privadamente como sea posible.

En el pasaje bíblico acerca de la disciplina de la iglesia en Mateo 18, el primer paso que Jesús manda es una conversación privada entre el hermano errado y el que le va a restaurar. Esto es sabiduría. Yo he estado en el ministerio pastoral lo suficiente para ser testigo en numerosas ocasiones de la locura de hacer un asunto privado más público de lo que debería ser.


En nuestro orgullo a menudo deseamos expresar nuestras convicciones de tal manera que un número máximo de personas puedan escuchar lo inteligente que somos. La sabiduría de la humildad encomienda una ética diferente. Si queremos evitar ser ásperos, usualmente vamos a buscar la privacidad. También hay tiempo y lugar obvios para la reprensión inmediata y pública (Gál. 2:11-14), pero normalmente debemos detener nuestro fuego hasta que podamos hablar en privado.


5. En humildad, sea honesto acerca de sus propios conflictos y limitaciones.

En Mateo 7:1-5, Jesús enseña a su pueblo un proceso de reconciliación que requiere confesión que precede a la confrontación. El mandamiento sabio de Jesús me alienta a venir a su lado, confesando mi propio pecado y debilidades antes de que yo le ayude a lidiar con los suyos


Ésta a menudo no es la manera en la que manejamos situaciones similares. En nuestro pecado nos gusta evitar nuestras debilidades, limitaciones y conflictos. Sin embargo, si vamos a evitar ser ásperos, y alcanzar el objetivo de hablar la verdad en amor, debemos seguir a Jesús y aprender a liderar con nuestras propias debilidades. Hacer esto suavizará el corazón de quienes escuchan, y más importante, honrará a Cristo.


6. En humildad, ser honesto acerca de la gracia de los demás.

En Lucas 6:37-38, Jesús dijo: “No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. Dad, y os será dado; medida buena, apretada, remecida y rebosante, vaciarán en vuestro regazo. Porque con la medida con que midáis, se os volverá a medir.” Este pasaje ordena a los cristianos a extender el juicio caritativo a los demás.


Evitar ser ásperos cuando hablamos con otros significa reconocer que es raro el caso donde las personas con quienes estamos hablando se definen exclusivamente por sus faltas. Todos tienen aspectos positivos que merecen ser considerados y mencionados. Es un acto de amor y humildad considerar y compartir con otros las cosas buenas de su carácter por encima y más allá de cualquier dificultad que se esté abordando con ellos. Compartir tales cosas no es un asunto de evitar temas difíciles, tampoco inflamar sus egos, sino de fidelidad fundamental a Cristo.


7. En humildad, hablar la verdad.

La séptima sugerencia nos regresa a Efesios 4:15 donde comenzamos. Se nos recuerda que debemos hablar la verdad. Si fallas en los primeros seis pasos, no eres amoroso, si fallas aquí, eres mentiroso. Ninguno es bueno.


Jesús quiere que Katherine, usted y yo, involucremos a otros al hablarles la verdad en sus vidas. No es amoroso evitar darles a las personas la verdad. Sin embargo, No es prudente, pensar que hemos descargado nuestra preocupación al hablar declaraciones verdaderas sin hacerlo amorosamente. Para aquellos de nosotros que entendemos que Dios quiere que hablemos cosas verdaderas, necesitamos crecer en la gracia de evitar las asperezas al hablarlas esa verdad.


Yo oro que estas siete sugerencias le ayuden, como lo hicieron a Katherine, al proveer siete áreas para examinar su lenguaje, buscar el perdón y descansar en Jesús por gracia para evitar las asperezas y seguir el amor a medida que hablas con otros.


ESCRITO POR: HEATH LAMBERT


TRADUCIDO POR: MARTHA VELAZQUEZ

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