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¡Ayuda! ¡Me casé con la persona equivocada!



Me ha pasado a mí. Le ha pasado a mi esposa Abby. Si estás casado; particularmente si ya llevas tiempo casado, es muy probable que también te haya pasado a ti.


Estás pasando una mala racha en tu matrimonio, y te estás preguntando si te casaste con la persona equivocada. A lo mejor la llama romántica se está apagando, o últimamente está parpadeando débilmente. Tal vez ya peleas por todo; desde cómo llevar la paternidad hasta por el color que van a escoger para pintar. Puede ser que su comunicación se está desmoronando y sientes que hablan idiomas diferentes. Realmente no importa la razón; seguramente te preguntas a ti mismo si cometiste un error al casarte con tu cónyuge. Un enorme error.


¿Y ahora qué harás? Hoy en día, muchas personas asumen que se casaron con la persona equivocada. Entonces deciden dar un salto prematuro a la línea final; conocida como el divorcio. Pero, ¿podría sugerirte una solución alternativa? ¿Me permites recomendarte 5 cosas que me han ayudado, justo cuando me estaba convenciendo de que me había casado con la persona incorrecta?


Refuta la mentira


Si tú crees que te casaste con la persona equivocada, estás mal.


¿Por qué? Porque Dios incluso antes de que tú nacieras (Salmo 139:16) ya había ordenado todo de manera misteriosa y amorosa, incluyendo tu decisión de contraer matrimonio con tu esposo(a). Él usará esta decisión para llevar a cabo su voluntad que es buena y perfecta (Efesios 1:10). Si tú le amas, Él usará esta decisión para tu bien (Rom. 8:28). Él trabajará con cada dificultad, tribulación, complicación, retraso, sollozos u argumento hostil en tu matrimonio para santificarte (Rom 28:29). Tú no cometiste un error el día que contrajiste nupcias. Pensar eso es creer una mentira.


Lleva a cabo un funeral


Una de las razones por las que creemos que nos casamos con alguien equivocado es porque tenemos falsas expectativas del matrimonio.


Sin siquiera cuestionarlo, creemos que el matrimonio debe ser fácil. No debe ser conflictivo. Deberíamos de ser capaces de leer la mente del otro y terminar las frases el uno del otro. Deberíamos de disfrutar de los mismos pasatiempos, amar los mismos restaurantes, compartir el mismo gusto por; la música, películas, libros y programas de televisión. Deberíamos querer sexo al mismo tiempo siempre. En otras palabras; deberíamos de estar casados con versiones de nosotros mismos, solo que del sexo contrario, que nos cuide y nos ame sin ningún problema.


Cualquier cosa que sea menos que esto, significará que nos casamos con la pareja incorrecta. Te equivocas, si vas a prosperar en el matrimonio que Dios diseñó para ti debes de darle sepultura a esas fantasías del matrimonio.


¿Por qué? Primero, porque el matrimonio nunca será así. Segundo, esforzarte por hacerlo así, te va a impedir el aceptar y abrazar el matrimonio real que tu Dios bueno y soberano ha elegido para ti. El que es mucho mejor para tu alma. Que te reta. El matrimonio que te perfecciona y te moldea (Proverbios 27:17). El que te hace más como Jesús. Aquel que duela en ocasiones, porque la santificación duele. Uno que solo la versión más santificada de ti escogería. El que Dios escogió para ti porque Él es Santo y te ama.


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Cambia de consumidor a servidor


Cuando veo un poco atrás a esos momentos donde sentía que estaba casado con la persona incorrecta, puedo ver un común denominador, yo estaba siendo un consumidor. Un consumidor egocéntrico y arrogante. Yo estaba, de un modo u otro, usando a Abby para ganar cierto nivel de aprobación, aceptación, alegría, consuelo, estima y satisfacción, lo cual solo Dios puede proveer.


Solo cuando me arrepentí alegremente de este egoísmo, dejé ir mis demandas consumistas y me enfoqué en servir a mi esposa, fue cuando mi matrimonio mejoró. Cuando estés pensando que te casaste con la persona equivocada, ¿puedo animarte a hacer lo mismo que yo? ¿Renunciarías a ser un consumidor completo y practicar el servicio mutuo? ¿Entregarías tu vida así como Cristo entregó la suya por su Iglesia? ¿Tomarías una postura de renunciar a ti mismo?


Si tu cónyuge hace lo mismo, cantarán de alegría. Incluso, si solo tú pasas de ser consumidor a un servidor, tu matrimonio tendrá una mejoría tremenda.


Ve en dirección vertical


¿Cómo te conviertes en un servidor dentro del matrimonio, si tu instinto natural es ser consumidor? Debes cambiar a una relación de forma vertical. Debes invertir en tu matrimonio con tu gran novio, Jesucristo (Mateo 9:14-15). Debes de fijar los ojos en Aquel que definitivamente no se casó con la “esposa” correcta y aun así sufrió y murió para rescatarla, redimirla y restaurarla a un estado de incomparable belleza. Tú debes desbordar tu corazón, alma, mente y fuerza a tu relación con el invitado de honor en el gran banquete de bodas que está por venir (Apocalipsis 19:6-9). Debes ir de forma vertical para tomar fuerza y entonces poder cambiar tu relación horizontal.


Ponte a trabajar


Cualquier pareja de muchos años te podrá decir que el matrimonio es un trabajo de tiempo completo. Soltar el timón no es una opción. Así que, ¿podría animarte a detenerte por gasolina? En lugar de preguntarte si te casaste erróneamente, ¿podrías embarcarte en una nueva temporada invirtiendo en el matrimonio que Dios ha escogido para ti?


¿Empezarás a tener las conversaciones incómodas pero muy esperadas que has estado evitando? Si es necesario, ¿buscarás a un consejero bíblico o pastor que te guíe en estas conversaciones? ¿Hablarás la verdad en amor y humildad, identificando la viga en tu ojo antes de siquiera pensar en señalar una mancha en tu cónyuge? (Mateo 7:1-5) ¿Pondrás manos a la obra en tu relación triangular con Cristo y tu Cónyuge? ¿Abrirán la Palabra de Dios juntos? ¿Orarán juntos? ¿Harán mancuerna con otra pareja madura en tu Iglesia que pueda guiarlos como un equipo espiritual? ¿Ambos tendrán comunión con el Dios viviente?


Nada más fortalecerá sus lazos y les convencerá de que en efecto, están casados con la persona correcta.

Preguntas para reflexionar


1. ¿Estás esperando un matrimonio de fantasía que nunca existirá?

2. ¿Dejarás ir esos sueños y trabajarás duro, con la ayuda de Dios, en el matrimonio que Cristo amorosamente te ha dado?

3. ¿Cómo te está llamando Dios para dar tu vida por tu cónyuge en lugar de ser un simple consumidor?

4. ¿Estás buscando algún recurso para fortalecer tu matrimonio?


Si es así, te invito a ver mi Nuevo devocional Marriage Conflict: Talking as Teammates. (Conflictos matrimoniales: hablando como compañeros de equipo)


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Nota del autor: Este artículo no es dirigido a los que están experimentando violencia física, emocional, sexual o espiritual en su matrimonio. Si te encuentras en un matrimonio violento, por favor contacta a las autoridades inmediatamente. Tampoco es necesariamente para aquellos en matrimonios en los que hay motivos bíblicos legítimos para el divorcio, incluido el adulterio (Mat. 5:32) y el abandono voluntario por parte del no creyente (1 Cor. 7:15).


Steve Hoppe es el fundador y director ejecutivo de Crosstown Counseling en la ciudad de Nueva York. Tiene más de una década de experiencia en consejería trabajando como pastor y consejero de tiempo completo en la práctica privada. Steve recibió su B.S. y M.S. en Ingeniería Industrial de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, su Maestría en Divinidad del Seminario Teológico Gordon-Conwell y su Certificación de Consejería Avanzada de la Fundación Educativa y de Consejería Cristiana (CCEF). Es el autor de Sipping Saltwater: How to Find Durant Satisfaction in a World of Thirst y Marriage Conflict: Talking as Teammates. Además de la consejería, sus pasiones incluyen el ministerio urbano, escribir, correr, béisbol de los White Sox de Chicago, fútbol de Notre Dame y todo lo relacionado con los helados. Steve es miembro de la Iglesia Presbiteriana Redeemer (Lincoln Square) y está casado con su mejor amiga, Abby. Puede obtener más información sobre su trabajo en stevehoppe.com.



Traducido por: Adriana Reneé Carrillo / Mariana Robles

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